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Lanús fue un rival digno, que intentó jugar de igual a igual y nunca se resignó al papel de actor secundario. Luchó con armas legítimas y tuvo en Graf a un delantero tenaz y muy peligroso que le dio mucho trabajo a la defensa rival. Informate más
A partir de la ventaja, apareció Insúa con su habilidad habitual y se asociaron Hugo Ibarra (la figura de la cancha) y Daniel Bilos, con lo que Boca, a base de paredes y de toques cortos, fue lastimando al rival. El gol de Palermo no bien iniciado el segundo tiempo terminó con las ilusiones de Lanús, y a partir de allí, fue un monólogo de Boca, que tuvo dos protagonistas fundamentales. Por un lado, Rodrigo Palacio, que con su velocidad superaba a la defensa y quedaba de cara al arco; y por el otro, el arquero Bossio, que frustró cuatro situaciones claras del delantero de Boca. Al final, terminó ganando el bahiense por insistente, cuando a cinco minutos del final pudo superar al arquero con un toque bajo y preciso.
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