El fútbol argentino debe reiniciarse definitivamente. En todas sus aristas. Lo ocurrido en Gimnasia-Boca, la locura policial que derivó en la suspensión del partido y el fallecimiento de una persona, mostraron imágenes dantescas, como la de este policía disparándole a quemarropa a Fernando Rivero, un camarógrafo de TyC Sports (que se encuentra no más que dolorido afortunadamente).
Niños perdidos corriendo por el cesped del estadio, envueltos en gases lacrimógenos, jugadores escapando a los vestuarios con muchas dificultades para respirar y un caos totalmente evitable que se habría tenido el inicio de la locura en la reventa de entradas que dejó a muchos hinchas locales fuera de la cancha.
Pero esta imagen es un resumen perfecto de la demencial noche platense y el paupérrimo presente del fútbol argentino que comanda Claudio Tapia. Un policía bajándose del caballo, mirando al trabajador de prensa parado mostrando el accionar policial y luego de acercarse con la escopeta en mano a unos 4 metros le apuntó y le disparó.
Otra noche triste en el fútbol argentina, una más, que no tendrá ni responsables ni sancionados. Las imágenes de La Plata son de guerra. Gente corriendo horrorizada entre humo y disparos, caos y confusión. El fútbol argentino no da para más. Que Qatar no tape el bosque.
Las imágenes
La voz del herido
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