Acostumbrada a una llegada a puro ruido, calles colmadas de hinchas y un aliento ensordecedor, el plantel del seleccionado argentino vivió un arribo a la Bombonera atípico.
Messi mira por la ventanilla del micro que llevó a la Selección a la Bombonera. Sólo encontró calles vacías.
Acostumbrada a una llegada a puro ruido, calles colmadas de hinchas y un aliento ensordecedor, el plantel del seleccionado argentino vivió un arribo a la Bombonera atípico.
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Con la prohibición de público debido al coronavirus, las calles de la Boca se vistieron de oscuridad y soledad y los jugadores, espiando por las ventanillas del ómnibus no pudieron hacer el ritual de golpear los vidrios al compás de los cánticos que los hinchas le regalan al ingresar al estadio donde deben jugar.
Así Argentina llegó a una Bombonera que la recibió vacía y espera por Ecuador para empezar las Eliminatorias Sudamericanas de la mejor manera.
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