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Jugar de visitante ya resulta una complicación; si se le suma que el partido es en la altura de La Paz, el panorama se complica aun más; ni hablar si antes de los dos minutos de juego ya pierde por un gol (vía Méndez): la situación ya es dramática. Es decir, debió salir a pelear en tres frentes diferentes.
Para sus males, a San Lorenzo le costó sobremanera acomodarse en el campo de juego. La estrategia de tener la pelota, ponerla contra el piso y rotar no le servía de mucho. Los pasesa distancia eran difíciles de colocar porque la pelota en la altura «flota» y corre a una velocidad superior, que hace difícil acertar un pase, y tampoco era cuestión de picar por miedo a quedarse sin aire.
Tampoco The Strongest mostraba grandes aptitudes. Coelho manejando la pelota en el medio, un poco de velocidad en Méndez y algún centro por elevaciónbuscando el cabezazo, precisamente por la vía por donde llegó el segundo gol, de Gigena. Mientras tanto, San Lorenzo sólo tenía tiempo para tirarse a los pies, cortar alguna pelota y equilibrar en el medio campo, con el trabajo de Ormazábal o alguna escapada de Carreño. No podía pasar de eso. Sin embargo, San Lorenzo batalló y se acercó. Nada más.
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