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8 de julio 2004 - 00:00

Debut convincente, con fútbol y goles, que invita a soñar

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Cristian González acaba de convertir el penal y es saludado por sus compañeros. Fue el primero del seleccionado argentino que redondeó una actuación para destacar.

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La clave del muy buen comienzo del seleccionado argentino estuvo en la presión que ejerció para recuperar la pelota en toda la cancha. Volvió a ser ese equipo agresivo de las Eliminatorias del Mundial 2002, que no le permitía al rival hilvanar una jugada clara.

La selección debió terminar el primer tiempo con un resultado mucho más amplio que el 1 a 0 final, porque creó, además de la jugada del penal que convirtió Cristian González, cuatro situaciones muy claras que transformaron a Geovanny Ibarra en la figura del rival.

Ecuador salió con un planteo defensivo con cinco hombres en la línea de fondo, que eran ayudados por tres mediocampistas de contención. Sin embargo, a pesar de tener tanta gente para defender, nunca lo hizo bien. El técnico Hernán Darío Gómez entendió que su planteo había fracasado y, por eso, a la media hora de juego sacó a uno de los mediocampistas defensivos (Edwin Tenorio) para poner un segundo delantero, Franklin Salas, para acompañar al solitario Ordóñez.

Los primeros minutos del segundo tiempo mostraron a un equipo argentino menos agresivo,que le permitió al rival desarrollar su juego.

El partido había entrado en un bajón futbolístico, y Agustín Delgado -que había ingresado por Ordóñez) aprovechó para empatarlo, y eso hizo reaccionar anímicamente al seleccionado argentino.

Apareció Saviola en todo su esplendor, primero para definir entre cuatro defensores ecuatorianos con un cambio de pierna perfecto, después -extrañamentede cabeza tras un centro de Mauro Rosales (ingresó por César Delgado) y, pasada la media hora, encontrando un rebote en el área. Después, hasta D'Alessandro se dio el lujo de marcar el quinto de la Argentina con un remate de derecha y el broche de oro lo puso Luis González marcando la media docena.

Argentina ganó con toda la amplitud que registra el resultado final. Tuvo momentos brillantes, los primeros 30 del partido y los últimos 25. Fue un equipo vertiginoso, con mucha precisión en los pases y con actuaciones individuales descollantes, como las de Javier Saviola y Cristian González.

Argentina volvió a ilusionar y no es poco.

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