Defensa y Justicia y Quilmes dejaron el clásico empatado
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Defensa y Justicia y Quilmes empataron en uno de los clásicos del sur que presentará el Torneo de Transición.
local , mientras que Brian Sarmiento igualó el cotejo a los 17 de ese período para el equipo dirigido por Pablo Quatrocchi.
Luego del empate, lejos de intensificar tal tendencia el elenco de Varela se replegó unos metros provocando una levantada quilmeña que se sustentó más en lo anímico que en lo futbolístico.
A partir del empate se alternaron tanto en las escasas aproximaciones a las áreas como en las imprecisiones llevando a un espectáculo desde un comienzo promisorio a un trámite anodino y carente de relieve.
Dentro de un contexto parejo fue Defensa y Justicia quien merodeó con mayor asiduidad el área rival pero sin poder colocar casi nunca un hombre cara a cara con Walter Benítez.
Leandro González tuvo una oportunidad inmejorable a los 31 minutos al pegarle defectuosamente con el arco a su disposición en lo que significó la única aproximación de riesgo concreto del local en todo el encuentro, además del gol.
El excelente estado del césped hacía presagiar un partido con pelota a ras del piso y juego atildado pero ambos equipos arribaron en pequeñas grageas al área adversaria.
El solitario Camacho en el local intentó aportarle una cuota de fútbol a un partido demasiado enmarañado mientras que en la visita González y Romero tuvieron el mismo propósito.
El complemento mostró a un Defensa y Justicia algo más decidido en búsqueda de la victoria a contramano de un adversario conformista que le fue tomando el gusto a la igualdad de manera un tanto riesgosa ya que no ha demostrado en lo que va del certamen ser demasiado confiable en defensa como para soportar continuos embates rivales durante un tiempo completo.
Empero, en un aislado contragolpe el ingresado Hipperdinger pudo haber desnivelado a los 25 minutos luego de una veloz corrida por derecha lo que hubiera significado un injusto castigo para el elenco local ya que de los dos fue el único que pretendió ganar el partido, aun con sus limitaciones a cuestas.
La expulsión de Martínez no hizo más que potenciar los recaudos ofensivos de la visita, que implementó un monolítico vallado para proteger a su novel portero. La tibieza de su rival a la hora de atacar contribuyó a los fines quilmeños, elenco que no disimuló en lo más mínimo sus escasas ambiciones ofensivas aferrándose a una paridad que le otorga algo de oxígeno a su cuestionado entrenador.
En cuanto al elenco de Florencio Varela parece estar acomodándose a la Primera División y a la sangría que sufrió el plantel luego de consumado su histórico ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino.




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