En el fútbol Sub 20 de China ocurrió un insólito hecho. En una pelota que cayó en el área, dos jugadores pifiaron en sus rechazos y terminaron convirtiendo un gol en contra.
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El primero intentó sacar la pelota fuerte y lejos del área con un zurdazo que envío el balón hacia arriba. A pocos centímetros lo esperaba un compañero que, con una pirueta, quiso hacer lo propio. Pero tocó la pelota todavía más para atrás y con un efecto raro picó con velocidad hacia la posición del arquero.
Éste, quiso poner la pelota debajo de su suela con el mal calculo de no llegar a tocarla y cuando se tiró para evitar que cruce la línea de meta, el esfuerzo fue estéril.
Ante la atónita mirada de todos, los rivales festejaron con timidez el tanto mientras el publico saltaba en las tribunas.
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