Celebran los jugadores la tercera conquista consecutiva.
Egipto, única selección entre las semifinalistas del torneo que no participará en el Mundial de fútbol de Sudáfrica, logró su tercera Copa de África de Naciones (CAN) consecutiva y la séptima de su historia, al derrotar en la final, en Luanda, por 1-0 a Ghana.
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En el estadio 11 de Novembro de la capital angoleña, el solitario gol, ya sobre el final del encuentro decisivo, fue anotado por el delantero Mohamed Nagy Gedo en el minuto 85, de casi 25 años, jugador de Ittihad El-Iskandary de su país, quien entró al campo en el minuto 70 en lugar de Emad Moteb.
El gol fue consecuencia de una gran jugada con su compañero de equipo y figura del seleccionado Mohamed Zidan, delantero de Hamburgo, en la que el goleador se encargó de superar al arquero y capitán ghanés Richard Kingson.
Gedo, con apenas ocho convocatorias a la selección dirigida por Hassan Shehata, salió al campo de juego en seis ocasiones en este torneo para marcar cinco goles y convertirse en el máximo anotador de esta edición. Además, para el tricampeón, éste fue el decimonoveno partido invicto en la competición continental.
Sin embargo, los egipcios tuvieron dificultades frente a los ghaneses, que se mostraron mucho más vivaces y dinámicos que en otros encuentros.
Parecía como si los papeles se hubiesen invertido, ya que Egipto no era el equipo imperial que hizo pleno en su grupo y aplastó en una de las semifinales por 4-0 a Argelia, su "bestia negra" que lo dejó sin Mundial en el repechaje en Jartum, por las eliminatorias, mientras que Ghana mostraba mejor imagen que cuando pasó apuros para eliminar a Nigeria (1-0).
Los campeones comenzaron nerviosos y siendo una sombra del equipo de jornadas anteriores. Probablemente, los jugadores sintieron el cansancio acumulado, a lo que se agregó un fuerte calor y las siete horas y media de traslado en autocar desde Benguela a Luanda.
Moteb y Zidan no llevaban peligro al área rival como lo hicieron en otros partidos, mientras que los laterales en lugar de subir al ataque se refugiaban en sus líneas defensivas. Solamente el capitán Ahmed Hassan intentó algunos disparos desde lejos, pero inocuos. Precisamente, en el minuto 41 Hassan reflejó esa impotencia generalizada, al no llegar al segundo palo para rematar un balón tras un tiro libre de Hosni Abd Rabou, en la mejor ocasión para su equipo hasta entonces.
En cambio, los "Black Stars" pelearon todas las pelotas divididas, con Anthony Annan excelente en la recuperación y Asamoah Gyan controlando la salida de los egipcios en el mediocampo. Así, gozaron de algunas oportunidades de gol, pero no las supieron concretar. A pesar del flojo desempeño, Egipto mereció el título por lo demostrado a lo largo del certamen.
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