Los dos lograron sus objetivos. Inglaterra y Suecia empataron, y los ingleses pudieron eludir el enfrentamiento con Alemania en octavos de final, mientras que los suecos se clasificaron sin tener en cuenta el partido que a la misma hora jugaban Paraguay y Trinidad y Tobago.
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Inglaterra había arrancado mejor, jugando la pelota a ras del piso, pero a los 4 minutos la desgracia de Michael Owen (ver aparte) hizo que cambiara sus planes, porque en su reemplazo entró el «gigante» Crouch.
Suecia, en cambio, prefirió el vértigo como estilo, por lo que el partido se hizo muy veloz con llegadas a los dos arcos. En ese contexto, el gol podía llegar en cualquiera de las dos áreas, pero fue Inglaterra quien se puso en ventaja con un gran remate de 30 metros de Joe Cole, que se clavó en un ángulo a pesar del esfuerzo de Isaksson que alcanzó a tocarla.
Suecia no se dio por vencido y siguió intentando. Empató con un cabezazo Allback (gol 2.000, ver aparte) después de un tiro de esquina y forzó varias veces a una defensa que no estuvo muy firme.
Sin embargo, fue Inglaterra la que volvió a ponerse en ventaja con un cabezazo de Steven Gerrard y cuando parecía que ganaba (a esa altura no peligraba la clasificación de Suecia, porque Trinidad y Tobago perdía con Paraguay), en un lateral vino el gol del empate de Suecia ante la falla de toda la defensa y el toque apenas imperceptible del veterano Henrik Larsson. Tanto que el arquero Robinson reclamó que no la había tocado nadie y entonces hubiera sido saque de arco. Un empate que deja conforme a los dos y sigue la tradición entre estas selecciones.
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