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3 de diciembre 2011 - 23:33

En un partido soñado, el dobles ganó y encendió la esperanza en la final

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Nalbandian y Schwank estaban obligados a ganar.
Las pequeñas esperanzas argentinas de seguir con vida en la Copa Davis se alojan en David Nalbandian y en Eduardo Schwank, una pareja debutante, bosquejada durante la semana por Modesto Vázquez, el capitán. Y vaya si le está dando rédito. En 40 minutos se adjudicaron el primer set por 6-4 ante el dúo integrado por Feliciano López y Fernando Verdasco.

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La clave de este primer parcial consistió fundamentalmente en el servicio potente de Schwank, indescifrable para los españoles. Una volea perfecta de Nalbandian en el 5° game allanó el único quiebre. Fue el aporte más importante y fundamental del cordobés, también consistente con su saque, con el que conectó dos aces. En adelante, la dupla argentina siguió mostrándose coordinada hasta el 10° juego, que cerró Schwank tras una prueba de carácter que le tomó Verdasco.

Envalentonados por la solidez exhibida en el primer set, la dupla albiceleste no sólo mantuvo la tónica en el segundo sino que tuvo un arranque arrollador, como para tomar las riendas de entrada. En esta oportunidad, los elogios mayúsculos fueron para Nalbandian, clave para concretar los dos quiebres consecutivos en el comienzo. Un revés profundo en el primer game y un toque sútil en el tercero cerquita de la red, con Verdasco como víctima, levantó a la ruidosa hinchada argentina, incrédula ante semejante actuación del dobles.

El Rey David exhibió todo su repertorio, escoltado por un Schwank que no se quedaba atrás. Incluso el cierre fue obra del rosarino, quien con un saque bien abierto complicó la devolución de Verdasco, que salió ancho. Por el lado de los españoles, sólo se puede decir que son un cúmulo de errores: totalizan 18, nueve de ellos no forzados, y su eficacia con el servicio es pobrísima, apenas del 53 por ciento.

Un nuevo quiebre de entrada asomaba como el atajo para resolver rápido el partido en sets corridos. La Argentina aprovechó una doble falta de Verdasco para tomar ventaja desde el inicio, como en el parcial anterior. Sin embargo, en el 6° game, con el score 3-2, llegó el primer momento crítico para el equipo nacional. España contó por primera vez con dos break point y se ilusionaba con el descuento. Pero Nalbandian se la bancó a puro saque, preparó el punto con dos tiros dañinos para que Schwank definiera con una volea cruzada y mantuviera la distancia.

La pareja ibérica levantó mucho su nivel y empezó a complicar a los argentinos, sobre todo cada vez que buscaban por el lado de Schwank, ya que Nalbandian devolvía con precisión lo que le tiraban. Una vez más, sacó adelante el momento complicado. Se puso 5-3 y esperó sin desesperarse algún error del rival. Y Verdasco cooperó con la causa: un tiro de David al cuerpo desató el desahogo en el elenco argentino. Abrazo entre la dupla en medio del griterío en la Cartuja y el festejo mesurado de Tito Vázquez, el mentor de este sólido engranaje que le puso coto a la euforia local.

La Argentina descontó y está 2-1 abajo en la final. Pero el hecho de que la serie no esté ya cerrada deja abierta una hendija para la ilusión.

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