El actual campeón de la Fórmula 1 no tuvo inconvenientes para ganar la carrera.
El actual campeón del mundo, el finlandés de Ferrari Kimi Raikkonen, consiguió hoy en el Gran Premio de Malasia de Fórmula 1 su primer triunfo de la temporada al superar con una holgada ventaja al polaco de BMW Robert Kubica y al también finlandés de McLaren-Mercedes Heikki Kovalainen.
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Raikkonen logró hoy su decimosexta victoria, la primera en su condición de actual campeón, precisamente en el mismo circuito de Sepang donde hace cinco años estrenó su palmarés.
Tras el fiasco de Ferrari en la carrera inicial del año en Australia, hoy Raikkonen se rehabilitó, dominó a placer y sólo un error de su compañero, el brasileño Felipe Massa, evitó un doblete rojo.
"Fue realmente una carrera muy fácil. Fuimos claramente más rápidos que los otros equipos. Espero que podamos confirmarlo en las próximas pruebas", dijo el "hombre de hielo", que congeló la "sauna" malaya, que registró hoy 30 grados centígrados y un 70 por ciento de humedad.
Por detrás, BMW demostró de nuevo que puede pelear por las victorias. Si en Australia el segundo fue el alemán Nick Heidfeld, hoy fue Kubica, de 23 años, el que se situó por detrás del ganador, el mejor resultado de su carrera. "Hemos reducido la distancia con la cabeza", constató el director de BMW, Mario Theissen.
El italiano Jarno Trulli sorprendió con su Toyota y fue cuarto tras una carrera perfecta.
El británico Lewis Hamilton, con muchos problemas en su McLaren y tras la sanción del sábado que le obligó a perder cinco posiciones en parrilla, fue quinto y defiende su condición de líder del campeonato con 14 puntos en dos carreras, aunque con Raikkonen ya cerca, a tres puntos.
El español Fernando Alonso cumplió con su objetivo y acabó octavo, rescatando un punto para su equipo, Renault, que en condiciones normales está lejos de poder luchar por el podio.
Ferrari se aprovechó de una salida limpia. Massa y Raikkonen mantuvieron las dos primeras posiciones, lo que no pudo conseguir Trulli, que partía tercero. De eso se aprovechó Kubica, que se situó a la estela de los coches rojos y no la perdió ya en las 56 vueltas.
Por detrás, los descargados McLaren-Mercedes de Kovalainen y Hamilton adelantaron al Renault de Alonso, que bajó del séptimo al noveno puesto.
Hamilton realizó una salida llena de habilidad y riesgo y ascendió del noveno al quinto lugar, tratando de evitar que se escaparan los Ferrari. Pero con terreno por delante, los bólidos rojos resultaban imparables y empezaron a marcar diferencias alternándose en las vueltas rápidas. Los mejores registros de los rivales eran un segundo más lentos que los suyos.
Tras la reubicación habitual de las primeras curvas, todo se estabilizó. La lluvia, definitivamente, no iba a aparecer y el caos que se vivió la pasada semana en Australia no se repitió.
Quedaba esperar a la primera entrada en boxes. Para ese momento las batallas más cerradas eran entre Hamilton y el australiano de Red Bull Mark Webber, que trataba de defender la cuarta posición, y la que se vivía en la punta, donde Massa tenía un delgado colchón de dos segundos respecto a Raikkonen.
En la vuelta 16 Webber empezó el festival de paradas a repostar y cambiar neumáticos. Le siguió Ferrari. ¿Quién pararía primero: Massa o Raikkonen? El brasileño fue el elegido y el finlandés se lanzó en busca de recortar la diferencia con su compañero.
Raikkonen sólo estuvo dos vueltas en solitario, suficiente para salir por delante de Massa y, tras la entrada de Kubica, ya lideraba la carrera.
El que más dificultades tuvo fue Hamilton, que tuvo problemas con el cambio de neumáticos, por lo que su parada se alargó hasta los 20 segundos, algo que pagó en la clasificación: no sólo no adelantó a Webber, sino que se vio superado por el otro McLaren, el de Kovalainen, y por el sorprendente Toyota de Trulli.
"Fue un gran handicap", lamentó el error en boxes el director deportivo de Mercedes, Norbert Haug.
Alonso decidió retrasar al máximo su paso por el pit lane. Pero la estrategia no surtió efecto y siguió noveno, muy lejos del octavo, el BMW de Heidfeld.
Por delante, Raikkonen y Massa tenían la carrera en su mano. Sólo la podían perder ellos. Y así le sucedió al brasileño, que a falta de 23 vueltas cometió un grave error, perdió el control de su monoplaza y dejó su coche aparcado en la gravilla.
"Fue una sensación rara, algo se ha estropeado", dijo frustrado Massa, que lleva dos abandonos en otros tantos Grandes Premios.
La segunda parada en boxes no deparó cambios. Si no había más errores, la ventaja de Raikkonen respecto a Kubica y la del polaco sobre Kovalainen era amplia, por lo que sólo la pelea por el quinto puesto entre Webber y Hamilton resultaba incierta.
"He empujado al máximo y he intentado lograr tantos puntos como fuera posible", dijo lacónico el subcampeón del mundo.
El británico se deshizo del australiano en los boxes y también Heidfeld adelantó al Red Bull. Alonso era octavo, pero no se conformó con el punto y buscó la séptima plaza de Webber.
Raikkonen cerró su paseo en la "sauna" de Malaisia siendo el primero en ver la bandera a cuadros, con casi 20 segundos de ventaja sobre Kubica.
La carrera de hoy fue mucho más normal qua la primera en Australia y sirvió para dejar patente el statu quo de la Fórmula 1 en 2008: Ferrari -si Massa no lo estropea- es superior a McLaren, BMW es una amenaza seria, Toyota y Red Bull han dado un paso adelante y Alonso y Renault están aún lejos del podio.
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