No tengo ánimo de hablar o de escribir porque no vale la pena llorar sobre lo que ya pasó. Pero hay que hacerlo, porque se viene una semanita difícil de pasar.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Desde el año pasado venimos advirtiendo desde aquí que, frente a la paridad del Nacional "B", no se podían regalar ingenuamente puntos. Y ahora llegamos a la última fecha con la necesidad de ganar para asegurarnos todavía nada.
¿Por qué llegó River a esta situación angustiante? Primero porque lógicamente uno tarda en asimilar el descenso de categoría, más si sos River. Segundo porque cada equipo jugó contra nosotros el partido de su vida, la final del mundo, la oportunidad consagratoria de quedar en la historia. Todo para ganar, nada para perder ¿quién puede ser reprochado de perder contra River? ¿Y si les ganamos? Tercero, porque a todo esto nunca le encontramos finalmente "la vuelta".
River vino jugando contra su vergüenza, contra sus nervios, contra sus históricos fantasmas. Se equivocó durante años, como casi todos los clubes, pero fue el único que pagó caro sus errores. Pagó con su vaciamiento, con el penal a Caruso que vieron hasta los angoleños, menos el que debía verlo; con la burla generalizada del mundo futbolero; con sus repetidos errores en momentos clave de los partidos; con la falta de madurez para trabajar los resultados. River quedó desnudo, herido, y golpeado.
Así se fue hoy del "cementerio de los elefantes", mirando al piso y a la vez mirando al cielo.
El domingo hay que ganarle a Almirante Brown, y vamos a hacerlo. Porque si fue justo irse al descenso también es justo que este plantel ascienda. Porque carga con una mochila de ilusiones y exigencias en la espalda: porque la cancha se le hace cuesta arriba siempre, porque el murmullo lo apura, el aliento lo aplasta y el reclamo lo angustia.
El domingo más que nunca los jugadores no jugarán solos. Todos los hinchas de River debemos alentar hasta el último minuto, sin reclamos, sin presiones. Porque esta semana va a ser un picnic para los sepultureros que buscan muertos y nosotros comida para las fieras. De los cuatro que llegan a la instancia final es River el que acaparamos casi la totalidad del interés de la prensa.
River Plate, tu grato nombre, aquel que nos pertenece y al que pertenecemos, necesita de nuestro apoyo incondicional.
El domingo cada uno tiene un lugar que ocupar, con la frente alta y la mirada hacia delante.
¿Qué quieren saber? ¿Si me agarré la cabeza y llené mi casa de puteadas porque no marcamos bien en los tiros libres? ¿Si Vega debió salir y anticiparse a los cabeceadores? ¿Si vale la pena tener de delantero recostado por derecha al único jugador con condiciones de traer la pelota pegada al pie y abastecer a los de arriba? ¿Si llenar la cancha de delanteros sin generadores de juego se parece a llenar el parque de regadores y no tener agua?
Ya está, ya lo vimos, ya lo venimos diciendo, ya lo sabemos.
Ahora debemos orientar la energía a levantar el animo de todos, a prepararnos para lo que viene, que va a ser tan difícil como todo lo que vino antes.
El domingo River finalmente va a ascender a la "A", aunque algunos se relamen creyendo y queriendo que no. Volverá al lugar que le corresponde, al que pertenece, al que anima desde hace más de 100 años, al que enaltece y jerarquiza.
Ya no hay margen, todo o nada. El domingo River tiene que ascender... ¿lo demás? Lo demás me importa tres carajos !!!!!!
Dejá tu comentario