La liga japonesa es protagonista de muchas de las jugadas más curiosas del mundo. En este caso, el volante japonés no pudo frenar la pelota luego de un saque del medio (de su propio equipo) y se vio obligado a bajar al delantero que rápidamente le robó la pelota y se iba mano a mano con el arquero. El árbitro no tuvo más remedio que mostrarle la roja a los 5 segundos de juego, convirtiéndose en la expulsión más rápida de la historia.
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