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8 de septiembre 2003 - 00:00

La intolerancia no sirve de nada

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Es muy difícil afrontar cualquier situación cuando la presión va más allá de los límites tolerables. Es cierto que la gente no pudo superar la amargura del último Mundial, como no aprueba en general este nuevo ciclo de Bielsa luego de lo que sucedió en Japón. Tal vez, el sábado -como nunca-uno pudo pensar que Grondona cometió un error al prorrogar su permanencia (que mucha gente compartió), a la luz que su nominación no resulta beneficiosa o no se ve dónde está la ventaja.

Vale señalar algunas situaciones ocurridas antes, durante y después del juego para tener una idea: recibieron al equipo con banderas desplegadas que rezaban «andate Bielsa», no habían transcurrido cinco minutos de juego y la gente reclamaba por el ingreso de Saviola (¡y no era sólo la gente de River!), porque a priori se reprobaba -con seguridadel ingreso de Cesar «Chelito» Delgado a quien la mayoría desconocía y jugó un segundo tiempo excepcional.

En la primera pelota que llegó a los pies de Verón (fue también de lo mejor que se vio en la cancha) se escuchó una rechifla casi generalizada, como si él sólo debiera soportar el peso de la derrota con Inglaterra y no muchos de sus compañeros de ese momento que -por ejemploestabanen la cancha. El otro «malestar» venía --sin temor a equivocacionespor la ausencia de jugadores de Boca (a saber: Tevez, Battaglia y Abbondazieri) de quienes el propio técnico ya se había adelantado a señalar que todos ellos eran «de selección», como anticipando que los tendrá en cuenta.

Por otro lado, estaban los que sostenían que el técnico «debía darle paso a la nueva generación y renovarse...». Un palo para Claudio López, Ayala, Verón, Crespo y hasta de pronto Samuel, una manera indirecta de indicar que se nominen los jugadores que la gente quiere convocar, que según el paladar son diversos gustos y de distintos orígenes.

Las cosas no son así porque sí. Todo Argentina (con resultado y juego dominado) se desinfló y fue por algo.

Llegó el gol del conocido Mirósevic por una duda en el centro del terreno. Bielsa se equivocó en el cambio. Si hubiese querido mayor marca, debió hacer ingresar a Almeyda por el «Kily» González y no sacar a Verón que imponía equilibrio.

Aunque habría otras situaciones que deberán replantearse. Un equipo de esta categoría debe estar integrado por «los que se encuentren mejor físicamente». Almeyda y fundamentalmente Crespo demostraron que están lejos de su mejor estado físico. No habrá que olvidar que en Europa vuelven del receso.

Claro, no se podrá decir lo mismo de Aimar, D'Alessandro, Verón, Ayala, Vivas (a pesar de fallidos cierres), Samuel y el «Chelito» Delgado (que juega en México), porque mostraron un gran nivel.

En síntesis, Argentina tendrá que luchar en dos frentes: el rival que le toque en suerte y su propio público. Por ahora, parece más conveniente que juegue de visitante. Se verá.

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