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12 de agosto 2004 - 00:00

La Selección tuvo un brillante debut

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D'Alessandro, Tevez, Rosales y Delgado se unen al festejo con Cristian González, autor segundo gol del seleccionado argentino. Argentina mostró un juego punzante y agresivo.

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Alguno podrá decir que el equipo de Serbia y Montenegro fue un rival inexperto, sin otra realidad que un gran amontonamiento de gente sobre su propio terreno, con escasísimas ideas y pocas pretensiones ofensivas. Es cierto, pero así y todo, no es fácil hacer seis goles, por más que Bielsa haya puesto un equipo netamente ofensivo que marcara tanta superioridad.

En verdad, el problema inicial que les presentó Argentina a los europeos fue un «pressing» en el primer intento de salida que propusieran los rivales; luego, una vez lograda la pelota, intentaba trabajarlaen el medio y utilizar toda la franja ofensiva, a partir de D'Alessandro, Luis González y «el Kily» González para escalonarse con Delgado, en una nueva y novedosa versión por el lateral izquierdo (terminó por ser gran figura), Tevez por el medio (hizo dos goles con su sello) y Rosales por la punta derecha.

Si bien el equipo de Serbia y Montenegro no podía prosperar en el campo de juego por esa presión -seguramente, a lo que no está acostumbradosobre sus jugadores que resultó tan reiterada como molesta, pareció que el único camino era evitar la goleada, tal vez apelando a jugadores de gran talla que ganaban en defensa cuando la pelota llegaba por lo alto.

Argentina fue muy superior por ubicación en el campo, manejo de pelota y cuando trató de imponer su juego a ras de piso. Creó innumerables situaciones para estirar el marcador. Es para ilusionarse, pero también es cierto que habrá que esperar otros partidos para tener una medida algo más justa, si es que no le encuentran sus futuros rivales un antídoto a este ambicioso andamiaje ofensivo, lleno de variantes.

Tal vez habría algo que ajustar. Dentro de ese esquema de un ataque tras otro de Argentina, en algún rebote siempre quedan espacios para que los rivales se muevan con cierta facilidad. La línea de tres hombres (Coloccini, Ayala y Heinze) tiene un gran anticipo y mucha dinámica, simplemente porque Mascherano, si no se queda con la pelota en sus pies, deja al delantero generalmente « desarmado» para un contraataque, con pocas posibilidades de escalonamiento.

También habrá que ajustar la sincronización cuando la pelota llega por elevación. Con muy poco, Serbia y Montenegro tuvo algunas situaciones favorables: un cabezazo muy limpio que sacó Lux con gran solvencia, más otra pelota que el arquero desvió ante un defectuoso rechazo de Ayala que llevaba destino de red (más allá de dos potentes remates sobre el final, con el partido definido). Nada preocupante, pero para tener en cuenta. Esta vez, el equipo no sólo sacó aprobado, sino que, además, será tema central y, a partir de ahora, todo el mundo apuntará sus miradas en esta producción de la jornada inaugural.

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