Jesús Dátolo festeja la conversión del penal. Boca empató en la altura de Quito eliminando a la Liga y avanzando en la Copa Sudamericana.
Los pibes de Boca confirmaron lo que hicieron en Buenos Aires y con otra gran actuación empataron en la altura de Quito ante la Liga Deportiva Universitaria y clasificaron para los cuartos de final de la Sudamericana.
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Carlos Ischia hizo un gran planteo táctico. Cinco defensores para cubrir el ancho de la cancha y no pasar muchos sobresaltos defensivos. Alvaro González delante de ellos para barrer y después cuatro « ligeritos» escalonados para jugar de contraataque. Chávez por derecha, Dátolo por izquierda, Gaitán libre y Noir bien arriba y corriéndolas todas. Con ese simple expediente y pelotazos largos complicó tanto a la Liga, que nunca supo cómo neutralizar esa táctica.
Primero intentó adelantando sus líneas para jugar al offside, y después escalonar los defensores, pero siempre perdieron ante un Noir que parecía haber vivido siempre en la altura, porque nunca se mostró ahogado.
El sistema a Boca se le perfeccionó con el penal de Calderón a Noir, que Dátolo convirtió con maestría y pudo haberse ido al descanso con dos goles más, porque primero Noir y después Dátolo, no pudieron convertir luego de dejar desairado a Cevallos. La Liga, por su parte, sólo conseguía perturbar la tranquilidad defensiva de Boca con algún remate de media distancia.
En el segundo tiempo ingresó Franklin Salas y después el interminable «Tin» Delgado, por lo que los ecuatorianos pasaron a jugar con tres delanteros. Boca se refugió en su campo y ya no tuvo piernas para perturbar a la defensa con los contraataques.
Liga empezó a crear situaciones de gol, que demostraron la gran capacidad que tiene el arquero Javier García, que tuvo un par de atajadas consagratorias. De cualquier manera consiguió el empate por Delgado, en una jugada iniciada por Manso y que tuvo en el medio un lucido taquito del ex Colón, Claudio Bieler.
Boca sabedor que el 4 a 0 de la ida ya era irremontable por parte de los ecuatorianos, se dedicó a defender el empate y arriesgó muy poco buscando el triunfo.
La Liga, por su parte buscó el triunfo como un premio consuelo, pero chocó con una defensa muy firme, donde se destacaron Forlín y Roncaglia y con un arquero que contagió seguridad y personalidad.
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