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Es cierto que le faltaron tres jugadores claves y que se sintieron mucho: Ubeda, Bedoya y Mirósevic. En defensa faltó la voz de mando del capitán y la salida clara que da por izquierda el colombiano Bedoya y en el medio el chileno Milovan Mirósevic parece irremplazable como mediocampista creativo y enlace con los delanteros porque ni Sixto Peralta, ni Mariano González lograron suplirlo con eficacia.
Unión llegó a Lanús con un planteo muy audaz. Nunca renunció a atacar. Tuvo en Adrián González por derecha y Cristian Ríos por izquierda a dos mediocampistas que se convertían en punteros para desbordar y tirar centros y dos delanteros muy punzantes e inspirados. Es cierto que Pablo Islas marcó los dos goles aprovechando sendos errores: el primero de Amarilla y el segundo de Orozco, pero también es cierto que de contraataque generaron varias situaciones de gol, convirtiendo a Campagnuolo en una de las jugadas del partido.
Racing tuvo actitud para atacar aún en la imprecisión. Buscó con Milito y Rueda perforar a una defensa segura y a un arquero Manduca que tuvo una buena actuación, pero esa imprecisión fue la que lo llevó a cometer errores que le fueron fatales.
Racing salió confiado pensando que era un partido sencillo de resolver y eso le jugó en contra porque el primer gol de Unión le «pegó» fuerte en lo anímico y lo desordenó. Ahora tendrá que recuperarse porque ya no sólo tiene adelante a Boca sino también a Vélez y a River.
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