El seleccionado argentino de rugby cayó por 29 a 9 ante Irlanda, una de las potencias del deporte.
Por Gastón Douton
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El equipo argentino de rugby sumó una nueva derrota en el cierre de su gira por Europa al caer por 29 a 9 contra el local Irlanda. El desempeño del seleccionado fue un compendio de errores colectivos e individuales, sobre todo en el pie de Felipe Contepomi quien falló la mitad de los envíos a los postes.
Los Pumas comenzaron el encuentro con un vértigo infernal y en su primer ataque quedaron a centímetros del ingoal rival y de abrir el marcador. Sin embargo, eso fue lo más notable que realizaron. Luego ingresaron en un remolino de errores y fallas, y cayeron sin atenuantes frente a Irlanda por 29 a 9 y cerraron la gira europea con dos derrotas (esta y la de anterior con Francia) y apenas una previsible victoria ante Italia.
El apertura irlandés Jonathan Sexton con una efectividad asombrosa (acertó sus siete envíos a los postes) aportó 19 puntos producto de dos conversiones y cinco penales; mientras que Stephen Ferris y Gordon D´arcy, apoyaron un try cada uno.
Por el lado argentino, Contepomi tuvo una tarde negra y acertó solo la mitad las patadas a los postes y sumó los todos los puntos del equipo mediante tres penales.
Los Pumas abrieron la gira con una floja victoria frente a Italia, cayeron por poco ante Francia y todos los errores de los dos primeros encuentros los capitalizó Irlanda, en este último jugado en Dublín -donde los argentinos nunca pudieron ganar- y cerraron una gira para el olvido, con vistas a la Copa del Mundo de 2011.
El equipo conducido por Santiago Phelan fue un conjunto apático, estéril en ataque y frágil en defensa; con muchos errores clave, tanto individuales, como colectivos. Arremetieron en el comienzo con un increíble maul de 20 metros, quedaron a tiro de try pero luego fallas en la zona de fuego los devolvió a su campo con las manos vacías.
Del lado de enfrente, Irlanda fue todo lo contrario. Aprovechó con criterio cada error argentino y lo convirtió en una oportunidad concreta de ataque. Con calma, cada vez que pisó campo rival volvió con puntos. Y en su primera incursión ofensiva a fondo Ferris se zambulló sobre la bandera derecha del ingoal puma.
El golpe irlandés terminó de desacomodar la floja estructura argentina y a partir de allí entró en caída libre. Los ataques fueron arrestos individuales sin orden; la defensa marcó mal y con infracción (más ante un árbitro que no le perdonó ni un centímetro fuera de lugar).
El segundo tiempo se esperaba por lo menos un vuelco a la hora de atacar pero fue al revés, Irlanda salió decidido y con mucha intensidad dispuesto a arrinconar a los argentinos. Sin embargo, ante la floja respuesta rival, dejó el partido en manos de los Pumas y reguló la velocidad.
Argentina no encontró solución ni con los cambios, perdió scums, pelotas clave en claras posiciones de ataque y erró a la hora de usar el pie, tanto en defensa como en ofensiva. Contepomi y Vergallo no fueron conductores y el equipo se desvaneció en una nube de fallas y desconcentración que no alcanzó a disimular con la actitud habitual.
El cierre del encuentro fue con un lujo de Irlanda: el centro D´arcy tomó la pelota en velocidad, amagó un pase y tiró un sutil sombrerito, para volver a agarrar la pelota, apoyar el try y cerrar con moño la victoria local.
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