Diego Maradona arribó este viernes a Cuba para participar de los funerales de Fidel Castro y expresó que llegaba "para despedir a mi segundo padre".
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"Se fue un grande, no tengan dudas. Fidel deja una herencia clara y bella que no podemos traicionar. Quien supone que su muerte debilita a Cuba, se equivoca", sostuvo el astro del fútbol mundial, quien mantenía una declarada relación de amistad con el líder histórico de la Revolución Cubana.
"La leyenda sigue viva en nosotros, en los corazones que laten por Fidel", expresó el exentrenador de la Selección argentina al ser entrevistado por la televisión estatal cubana tras desembarcar en La Habana.
Maradona, a quien Castro consideraba como un hijo, estuvo dos veces en Cuba para someterse a un tratamiento de desintoxicación de las drogas en "La Pradera", la primera en 2000 y la segunda cinco años después.
El capitán del Seleccionado argentino campeón del mundo en México 1986 se enteró de la muerte del líder de la revolución cubana estando en Zagreb, en donde presenció la final de la Copa Davis que ganó la Argentina por primera vez en la historia al derrotar a Croacia por 3-2 el pasado fin de semana.
En las próximas horas, Maradona viajará a Santiago de Cuba, destino final de la caravana que transporta los restos de Fidel Castro, en donde el sábado tendrá lugar la ceremonia central del último día de las exequias, y el domingo a las 9 de Argentina se realizará el sepelio en el cementerio Santa Ifigenia.
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