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5 de septiembre 2013 - 10:18

Matar o morir

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Complicada semana para todo el mundo River. Un equipo con menos fútbol que el Luna Park y menos gol que mi tia Emilia.

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Un partido parecido al primero en cuanto al trámite, y parecido al del domingo pasado en cuanto a las llegadas de uno u otro. River mordiendo como un perro rabioso pero sin ideas, sin hilvanar una maniobra ofensiva. Para colmo de males alguien decidió regar la cancha, de agua no de fútbol. Y el margen para el error aumentó considerablemente dando mayor dramatismo a cada avance de San Lorenzo.

Barovero una vez más se transformó en la figura destacada del equipo.

-¡Qué arquero que tenemos! Si no fuera por Barovero estamos arañando el final de la tabla.

¡Que feo que es ver a River! ¡Que me disculpen los muchachos pero me duelen los ojos!

En el segundo tiempo el desgaste físico, mermó la presión de todos y aparecieron los espacios. River se paró de contra y ni siquiera pudo transformar en ocasiones de gol algunas posibilidades claras de contra que se le presentaron.

-¡No puedo creer que no podamos hacer tres pases seguidos, que nadie se desprenda, que nadie quede mano a mano con el arquero!

Andrada por Mora trajo un poco más de aire arriba por el atrevimiento del pibe, pero nada más.

Mientras tanto San Lorenzo, que tampoco hizo las cosas muy bien que digamos chocaba permanentemente contra la figura de Barovero.

-¿Viste el arquero? Ni pinta de arquero tiene. Parece esos tipos que van al arco porque no quedan más cambios y expulsaron al arquero. Hasta la ropa grande le queda. Y ataja con cierto desparpajo, como desganado. ¡Pero las saca a todas!

Al final River con una de Carbonero, otra de Andrada y la última del Malevo Ferreyra River pudo haber quebrado el marcador.

-¡Pero la puta que me parió! ¿Le pueden embocar alguna vez debajo de esos tres palos de color blanco? ¡Si hacemos un gol ya no sabemos ni como se grita carajo!

Pasó River, jugó como lo viene haciendo, dependiendo del arquero y de lo que haga el contrario. Pero desde acá nada de nada, aburrido, inexpresivo, sin cambio de ritmo, sin dinámica.

-Había que matar o morir. Matamos pero con un ondazo nada más.

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