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13 de mayo 2015 - 23:30

Morata, el verdugo de pasado "merengue"

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Álvaro Morata.
Los dos goles más importantes de su carrera no los quiso celebrar. Álvaro Morata es desde este miércoles un héroe en la historia de la Juventus, pero el delantero español vivió la paradoja del futbolista que regresa a casa para convertirse en verdugo.

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Morata anotó el 1-1 con el que la Juve dejó fuera de la final de la Champions League al Real Madrid, actual campeón. A los 8 minutos del segundo tiempo, el atacante de 22 años controló un balón dentro del área, armó con rapidez su pierna izquierda y fusiló a Iker Casillas.

La tribuna visitante estalló, el banco italiano saltó como loco, pero Morata no tuvo ni un gesto de alegría. Parecía uno más de los alrededor de 80.000 espectadores que quedaron mudos en el Santiago Bernabéu.

"Si marco un gol no lo celebraré", había advertido Morata ya antes del partido de ida en Turín. Y cumplió con su palabra por partida doble: en el estadio italiano, cuando anotó el primero de los goles con los que Juventus ganó 2-1, y en el Bernabéu, donde igualó el que Cristiano Ronaldo había logrado de penal en el primer tiempo.

Después de esa importante conquista, el delantero declaró que le hubiera gustado marcarle "ante cualquier otro equipo", pero que "la vida es así".

El exjugador madridista explicó que el gol no lo ha celebrado "ni lo volvería a hacer mil veces" por el respeto que le tiene al que ha sido el club de toda su vida y reconoció en declaraciones a Canal Plus que tiene una sensación "rara, agridulce y extraña" tras lo ocurrido.

"Ha sido difícil, extraño", agregó el delantero, ya que se mezclaron la emoción por un gol "importante" con el cariño que le tiene a su rival de este miércoles. "El fútbol y la vida es así", añadió.

Morata agradeció a la hinchada "merengue" por la ovación que le dedicó cuando fue sustituido y recordó que lo ha apoyado "siempre" y también dijo que sus excompañeros le han deseado suerte para la final y sus deseos de que se proclame campeón de Europa.

"Hemos peleado mucho para llegar aquí y esto no acaba aquí. Queremos hacer historia y ganar la final", continuó el atacante del Juventus, que abogó por seguir "soñando" con vistas al partido del 6 de junio en Berlín "porque en un partido no hay favoritos". "El Barcelona es un gran equipo, pero nosotros también", concluyó.

Morata debutó en Primera División en 2010 con el Real Madrid, después de subir al primer equipo de las categorías juveniles. Sus comienzos habían sido en el Atlético de Madrid, pero al igual que uno de los grandes ídolos blancos, Raúl González, cambió de aires y de fidelidad cuando aún era un joven.

El delantero no logró hacerse un lugar en un equipo con una ofensiva plagada de estrellas. Ni con José Mourinho ni con Carlo Ancelotti logró continuidad.

Esta temporada, el español hizo las valijas y emigró a Italia, a una "Vecchia Signora" que dominaba la Serie A desde hace años. Allí tuvo que pelear por el puesto con un compatriota, Fernando Llorente, más veterano, contundente y experimentado.

Sin embargo, el joven atacante creció en los últimos meses como futbolista. Se hizo más intuitivo, más efectivo y más veloz, y se ganó la confianza de Massimiliano Allegri.

En la selección española también tuvo y aprovechó sus oportunidades, presentándose como una clara alternativa a Diego Costa para el puesto de centrodelantero.

Morata fue sustituido en el minuto 84 del partido y fue despedido por no pocos hinchas madridistas con aplausos. El partido le sirvió para entrar en el panteón juventino, pero también para enviar un mensaje al DT del seleccionado español, Vicente del Bosque, y a su antiguo club, que aún podría recomprarlo por 30 millones de euros. Un día de felicidad que, sin embargo, no celebró.

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