Hay dos partidos que hay que ganar siempre: Boca y Belgrano de Córdoba, sin necesidad de aclarar por qué.
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Siete cambios mostraba River con respecto al partido anterior. Apuesta de Fabbro y Mora para el circuito ofensivo, y estreno de camiseta alternativa, más parecida a una chomba de entrenamiento que a una oficial de partido.
A los 5 minutos una entrada franca de Teo Gutierrez, remate rechazado por el arquero, y en el rebote, con el arco a su disposición, Mora desvía increíblemente.
-¡¡¡Nooooooooo, que gol te comiste charrúa!!! ¿Viste? ¿Hace cuánto que no teníamos un delantero nuestro mano a mano con el arquero?
¡Mirá, mirá, Fabbro corre!
A los 15 casi abre el marcador el equipo cordobés por un error de Ramiro Funes Mori pero el remate salió por arriba del travesaño.
-¡Cuidado en la salida pibe! Este Funes Mori se pone nervioso con la pelota en los pies.
Durante toda la primera etapa River buscó, no siempre de manera correcta pero tampoco puede decirse que lo hizo alocadamente. Fabbro se mostró permanentemente como salida y se notó su buen pie a la hora de buscar en pase entrelíneas que deja al delantero en clara posición de gol.
A los 5 minutos penal para River por foul a Mora. Teo Gutierrez la colgó de las nubes y golpeó psíquicamente en el equipo.
-¡Estamos verdes para todo. No ganamos nunca. Cuando la hacemos mal no ganamos, cuando la hacemos más o menos no ganamos, cuando la hacemos bien tampoco!
Dos minutos después casi nos embocan con un cabezazo de Marquez que se fue por arriba.
-¡Lo único que falta, que nos emboquen de contra!
Sobre los 20 otro penal, por una mano calrísima, esta vez no sancionado.
-¡¡¡¡Penal!!!! ¡¡¡Penal!!!!! ¡Cobrálo aunque ya hayas cobrado uno! ¿No pueden cobrarse dos penales? Déjense de joder, esa mano fue la mejor atajada del partido!
Una de Fabbro, otro mano a mano de Andrada, y Belgrano cada vez más metido en su propio campo cerca del área.
La más clara la tuvo la visita cuando Barovero le tapó a Maggiolo un mano a mano, en lo que el relator de la TV definió como "era gol por todos lados".
Y así se fue otro domingo gris para River en un torneo que no vemos la hora de que termine y poder barajar y dar de nuevo. Pero esta vez hay que orejear mejor las cartas porque no ganamos ni mereciéndolo.
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