Patronato derrotó a River y lo hizo despedirse del campeonato
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Las acciones ante los arcos fueron escasas, porque el juego también se planteó con mucha marca, pelotazos divididos y sin que nadie se anime a frenar el ritmo y proponer algo diferente.
Sobre los 28 minutos Lousteau, sancionó como penal una falta de Mercado a Furios dentro del área, y el experimentado Sebastián Bértoli abrió la cuenta para el local con un remate fuerte y alto que Batalla nada pudo hacer.
Casi sin tiempo para festejar, Patronato vio como River le empató con una jugada muy "de vivo" de D Alessandro que en un córner cedió a Mora, y el uruguayo de volea estableció el 1-1 parcial.
Pero Patronato fue más incisivo, y a los 38 Batalla le tapó un mano a mano a Carrasco, de manera increíble y a los 41 Tellechea desbordó por la derecha, y el centro lo tomó de tijera Garrido, pero el balón se fue cerca del poste derecho de Batalla.
En el segundo tiempo, River fue el que comenzó controlando el juego, en especial porque D Alessandro se hizo dueño de la pelota, la hizo circular y trató de guiar a su equipo.
Sin embargo, el cerrojo de Patronato en la defensa hizo que todos los centros con los cuales River intentó llevar peligro fueran despejados por Furios o bien Ferrari.
Cuando nada lo hacía prever, Patronato llegó al gol, luego que Carrasco recibió un cabezazo de Quiroga y sentenció a Batalla con un fuerte zurdazo que el arquero no pudo retener.
Con la desventaja River fue en busca del empate, pero siempre equivocó el camino, porque apostó por centros desde la izquierda, que se hicieron repetitivos y previsibles.
Cansado Alario, movedizo Mora, Pisculichi ingresó por D Alessandro para darle más movilidad, pero nunca pudo tener una marcha más para ser más dominante.
Patronato tuvo un férreo trabajo defensivo y la espalda de Vangioni fue explotada al máximo para poder acercar peligro, ya sea por Tellechea o bien por Garrido.
Carrasco tuvo una chance más que óptima para aumentar la ventaja, pero el mano a mano que tuvo terminó con el balón rebotando en el pecho de Batalla.
Decidido a aguantar el resultado, Patronato se abloqueló en el fondo y despejó cada balón que surcó su espacio aéreo para que los delanteros, apostados en contragolpe, intentaran aguantarla y hacer que pasen los minutos.




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