Renunció el presidente de la Asociación Italiana de Fútbol por escándalo de corrupción que involucra a Juventus
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Carraro quedó muy comprometido con las escuchas telefónicas.
A los primeros cuatro árbitros ya suspendidos por la FIGC(los internacionales Paolo Dondarini, Matteo Trefoloni y Paolo Bertini, además de Antonio Dattilo), pareció sumarse hoy, según rumores, Massimo De Santis, nada menos que representante italiano para el Mundial de Alemania.
La Fiscalía de Roma tomó hoy la primera declaración de su investigación, al ex capitán de Siena Stefano Argilli, quien ratificó que ese equipo es manejado por Juventus a través de la firma GEA, que controla a su vez a jugadores, entrenadores e inclusive árbitros del calcio.
GEA es manejada por Alessandro Moggi, ya indagado por la Fiscalía de Roma e hijo de Luciano Moggi, "monje negro" del calcio, pero hoy en desgracia, al punto que el club de Turín decidiría su salida este jueves, tras una década de polémicos y exitosos servicios.
El poder de Luciano Moggi fue puesto en evidencia por Giancarlo De Sisti, ex crack de la selección de Italia en México 70, quien hoy reveló a la prensa que jamás logró volver a trabajar como DT en la Serie A del calcio desde que en 1992 dirigía al Ascoli y se negó a contratar a dos jugadores sugeridos por Moggi.
El nuevo escándalo estalló el domingo 30 de abril, luego de que Juventus, que venía en picada, ganara 3-0 con tres goles en los ocho primeros minutos a Siena, que alineó a varios jugadores de la sociedad Juventus-GEA, lo que suscitó fuertes polémicas.
Argilli denunció hoy a los fiscales romanos Luca Palamara y Cristina Palaia que la compra y venta de jugadores de Siena estaba bajo absoluto control de GEA y de Luciano Moggi, el mismo hombre implicado en las escuchas telefónicas pidiendo árbitros pro-Juve al designador Pairetto.
También declaró hoy Giorgio Perinetti, director deportivo de Siena, quien se negó a dialogar con la prensa.
Carraro inició su carrera de dirigente en 1962 como titular del esquí náutico para llegar luego a la presidencia del Milan, del Comité Olímpico Italiano (CONI) de 1978 al 87, dos veces de la Liga de fútbol y otras dos de la FIGC, además de ser miembro de la FIFA y del Comité Olímpico Internacional (COI), Ministro de Turismo de Italia entre 1987 y 90 y alcalde de Roma de 1989 a 93.
"Me sorprende su renuncia, el fútbol italiano no puede ir a un Mundial en medio de tanta incertidumbre", afirmó el presidente de Siena, Paolo De Luca, en tanto Enrico Preziosi, de Genoa, implicado hace unos meses en un escándalo de corrupción, expresó que "en un sistema enfermo, él no estar ajeno a ello".
La Asociación Italiana de Futbolistas (AIC) expresó a su vez su "amargura, indignación y mortificación" por el nuevo escándalo que afecta al calcio, que sufrió ya condenas por partidos arreglados, pasaportes falsos, dópings ocultos y denuncias de sobornos y amenazas varias, pero jamás un caso que parece denunciar al sistema entero.
"Estoy festejando, estoy brindando", expresó a su vez eufórico el ex presidente de Perugia, Luciano Gaucci, prófugo en Santo Domingo, tras una acusación judicial que fue paralela a los castigos que la FIGC impuso el año pasado a su club, condenado a la Serie C, igual que el Napoli.
La investigación puede afectar el scudetto ganado el año pasado por Juventus, que, paradójicamente, está a un paso de ganar el domingo próximo su 29o título con sólo empatar en campo del modesto Reggina, aunque ya no en medio de prestigio y respeto, sino de las burlas rivales.




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