La punta del torneo Clausura cambió de dueño y ahora es de River, después del triunfo en el superclásico. Boca quedó un punto atrás. Una situación que no fue aprovechada por el tercero Racing, que empató angustiosamente de local con Newell's. En la lucha por mantener la categoría, perdió Atlético Rafaela ante Banfield (que se afirma en su pretensión de clasificarse para los dos torneos internacionales) y se comprometió aún más, mientras que Estudiantes, que ganó en Lanús, prácticamente quedó a salvo de cualquier contingencia. Los demás -Chicago, Chacarita, Talleres y Olimpo- empataron todos.
Maximiliano López ingresó por Marcelo Salas y fue la figura de River.
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Boca comenzó mejor y hasta tuvo dos situaciones favorables para ponerse en ventaja que desperdiciaron Donnet y Burdisso, pero con el correr de los minutos River emparejó el juego en el mediocampo a través de un buen trabajo de Mascherano y de Husaín.
El encuentro tuvo dos momentos clave: uno, la temprana lesión de Salas y su reemplazo por el que posteriormente se erigió en la figura de la cancha Maximiliano López; y el otro, por la expulsión por doble amarilla de Calvo en el comienzo del segundo tiempo cuando Boca buscaba el empate.
Entre esas dos jugadas se produjo el único gol del partido, en una acción que nació de un remate de Maxi López que Abbondanzieri envió en forma exigida al córner. El centro de Luis González fue cabeceado primero por Husaín y luego por Cavenaghi en el área chica, aprovechando que Donnet estaba en la línea del arco y habilitaba a todos. Fue la primera jugada de gol de River y la única, claro mientras estuvieron once contra once. En líneas generales, el partido fue apenas discreto, aunque en el segundo tiempo River de contraataque creó situaciones claras para llevar el marcador a cifras más abultadas.
Boca mostró una actitud desconocida. Inseguro en defensa, donde Schiavi perdía permanentemente con Maximiliano López, y los laterales, especialmente Clemente Rodríguez, estaban contenidos y casi no se proyectaban en ataque. En la mitad de la cancha, Cascini, muy nervioso, discutía más de lo que jugaba y contagiaba con su estado de ánimo a sus compañeros. Adelante, Guillermo Barros Schelotto y Tevez no podían superar a una segura defensa y terminaban chocando y golpeando a sus rivales, en ese afán alocado por conseguir la pelota.
River tomó recaudos defensivos, que le dieron resultados más que positivos. Con la presencia de Mascherano y Husaín en la mitad de la cancha, ganó en lucha y despliegue en el sector y protegió más a su propia defensa, que no venía jugando bien, pero que ayer pareció inexpugnable.
Después de la expulsión de Calvo, River tuvo el partido servido para jugar de contraataque y lo aprovechó con la potencia de Cavenaghi y de Maximiliano López. Montenegro, que ingresó por Gallardo, tuvo la oportunidad más clara, pero su remate rebotó en el poste, cuando Abbondanzieri -que había tapado tres muy claras- estaba vencido. Las expulsiones de Tevez y de Tuzzio hicieron que River tomara aún mayores recaudos con la entrada de Nasuti por Cavenaghi y renunciara a seguir contraatacando. Los últimos minutos mostraron a Boca desesperado, en busca de un empate que estaba lejos de llegar. River se llevó todo: los tres puntos, el invicto de Boca en el campeonato y ganó la punta en soledad. Negocio redondo.
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