River ganó y es el único puntero del Clausura
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Y a la jugada siguiente a la variante los dirigidos por Diego Simeone tuvieron dos chances seguidas para abrir el marcador: primero le ahogó el grito de gol Carlos Castiglione a Sebastián Abre sobre la línea misma del arco y en el corner siguiente el recién ingresado Archubi no llegó a empujar la pelota en el segundo palo.
Luego de esas dos situaciones el partido decayó en intensidad y todo pasó a ser previsible, sin sorpresa, generando que las defensas puedan anticiparse a los ataques, provocando un partido aburrido y sin emociones.
Llegando a la media hora de juego Arsenal se animó, con un José Luis Calderón como único punta, y el ex delantero de Estudiantes e Independiente, entre otros, tuvo dos oportunidades y en ambas salvó Leonardo Ponzio, con un Juan Pablo Carrizo vencido.
Cuando Arsenal insinuaba con generar peligro llegó el gol de River, marcado por Archubi, quien en una buena jugada personal, dejando dos hombres en el camino, remató cruzado venciendo el esfuerzo estéril de Mario Cuenca.
Arsenal intentó reaccionar, pero si quedó en eso, en el intento, y River creció en esos minutos finales en su juego y se pudo ir al descanso con un diferencia mayor si se hubiera decidido en serio a buscar el segundo gol.
Más allá de esa falta de decisión, esta vez se pudo ver a un River confundido desde lo táctico, con Archubi y Abelairas chocando en el sector izquierdo del mediocampo, sin conductor, porque ni Diego Buonanotte, quien no tuvo una buena tarde, ni el chileno Alexis Sanchez asumieron esa función, entonces todo pasaba por intentos individuales.
Muchos esperaban ver en el segundo tiempo un River distinto, más ordenado desde lo táctico, pero todo siguió igual, por lo tanto, le costó muchísimo generar peligro y más aún tener la pelota para no sufrir los ataques de Arsenal.
Por suerte para el equipo de Simeone los de Sarandí, cuando River ya no corría como en la primera etapa, notándose claramente el cansancio por jugar la Copa Libertadores y el torneo local a la vez, no supieron como generarle peligro en forma continua y sólo con pelotas detenidas amenazaba con empatar.
Faltando diez minutos del final comenzó el sufrimiento en serio para River, porque Luciano Leguizamón tuvo una situación clara para empatar en un mano a mano con Carrizo, pero el delantero no le acertó al arco.
Sobre el final los de Sarandí llenaron de centro el área de River, que como pudo resistió y pudo llevarse de Liniers tres puntos, en otra tarde triste, por la violencia, para el fútbol argentino.




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