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10 de noviembre 2008 - 00:00

River mostró lo mejor y lo peor

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Diego Simeone dejó de ser el técnico de River. Fue ovacionado cuando entró y muy aplaudido al despedirse. Aun perdiendo 3 a 0 silbaron a los jugadores, pero al técnico no.
Fue una despedida rara. Tan rara como fue toda su permanencia en River. Diego Simeone se fue con un empate en tres goles, después de un primer tiempo para el olvido, donde estaba muy cerca del papelón final.

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Simeone lo sacó campeón a River y también lo dejó último, haciendo la peor campaña histórica y en 90 minutos mostró todas esas contradicciones.

El primer tiempo fue un equipo sin alma y con un desorden considerable. Con un mediocampo que no podía contener a nadie y una defensa que hacía agua por todos lados.

Huracán, con el juego alegre del retornado al país, Angel Cappa le dio una lección de fútbol ofensivo. Marcó tres goles y pudo marcar cuatro o cinco más.

Barcos parecía Batistuta, desmarcándose entre Cabral (que no hizo una bien) y Tuzzio, que no solo lo miraban, sino que hasta le daban pases y el juvenil Javier Pastore con su habilidad desequilibraba a todos.

Un gol de sombrero, otro de arremetida ante un rebote corto de Ojeda y otro de cabeza le dieron a Huracán una ventaja que merecía y que pudo haber aumentado si el venezolano César González o Pastore hubieran tenido mejor puntería.

En el segundo tiempo todo cambió. Entró el insultado Ahumada por Cabral y después Augusto Fernández por Bou, y River fue otro equipo. Abelairas descontó de tiro libre y allí Simeone puso a Rosales por Buonanotte para hacer un 3-3-1-3 y arrinconó a Huracán que no entendía por qué en el vestuario le habían cambiado el rival.

Rosales fue volteado en el área y Collado les cobró el primer penal a favor de la era Simeone, que Radamel Falcao García convirtió. Después empató Tuzzio de cabeza y River hasta pudo ganar.

Un equipo con dos caras, en el que conviven el «Doctor Jekill y Mister Hyde». Un equipo que está tan confundido como su público que terminó aclamando al renunciado Simeone, el mismo que los dejó en el fondo de la tabla.

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