Los dos protagonistas de los goles de River: Víctor Zapata los mereció, pero Ernesto Farías
los hizo, mostrando su olfato goleador. River ganó con mucha autoridad.
River necesitaba especialmente este triunfo por muchas razones: venía de que Boca le empatara en el último minuto con las implicancias anímicas que esto trae. Había perdido la punta del torneo Clausura a manos de Newell's y si no ganaba se alejaban sus posibilidades de ser campeón y además jugaba por primera vez contra Leonardo Astrada, el técnico que había armado gran parte de este plantel tan criticado.
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Por eso Daniel Passarella puso a todos sus titulares, salvo Marcelo Gallardo, que se resintió en el superclásico, y salió desde el primer minuto a atacar a un Rosario Central que mostró un buen manejo de la pelota, pero poca profundidad.
River definió el partido en el primer tiempo. Con Montenegro como eje y con Gonzalo Higuaín asociándose en la creación de juego, manejó el partido y desprendió laterales y mediocampistas por los costados creando permanentes desbordes.
Ernesto Farías demostró toda su olfato goleador, primero al recoger un rebote en un poste de un remate de Víctor Zapata y después, con mucha fortuna, al desviar con su cuerpo un violento remate también ejecutado por Zapata.
Rosario Central nunca «perdió la línea»; intentó tocar corto y asegurar el traslado de la pelota utilizando a Encina por derecha y Eluchans por izquierda, pero sintió mucho la ausencia de Pablo Vitti, quien habitualmente se retrasa para generar fútbol y por eso su juego fue inofensivo, ya que Ruben y Zelaya quedaron muy aislados en ataque y casi no recibieron juego.
River mostró todo su repertorio de juego: presión en la mitad de la cancha para recuperar la pelota y velocidad y precisión para manejarla. Otra vez Daniel Montenegro fue su mejor figura y por sus piernas pasaron todos los ataques de River.
Farías, que hizo dos goles, se perdió media docena de situaciones para ampliar el marcador.
River ganó con mucha autoridad y sin dejar ninguna duda. Mostró todo su repertorio futbolístico, que empieza en la seguridadde su arquero Germán Lux; una defensa donde se destaca netamente la personalidad del paraguayo Julio César Cáceres; un mediocampo que cambia nombres, pero no rendimiento y donde Víctor Zapata se está ganando un lugar por su despliegue, al que le agregó agresividad. Después, Montenegro, que hizo olvidar a Gallardo, y dos delanteros punzantes y peligrosos.
River justificó su rol de candidato a ganar el torneo Clausura. Tiene fútbol y poder ofensivo, armas que lo pueden llevar a ganar el título.
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