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Igual, la clasificación al Mundial de Holanda está al alcance de sus manos; es más, si le hubiera ganado a este mediocre equipo uruguayo, la habría conseguido ayer mismo. Pero si bien Argentina terminó atacando y buscando desprolijamente ganar el partido, el empate sin goles marca la realidad que presentaron ambos equipos: poca imaginación y mucha responsabilidad.
Hugo Tocalli cambió la habilidad de Barrientos y Lavezzi por el sacrificio de Neri Cardozo y Bravo como «carrileros» por los dos costados buscando un desborde que nunca llegó. Uruguay, en cambio, denunció sus intenciones de jugar de contraataque desde el primer minuto y utilizó como arma ofensiva la cabeza del alto Navarro en alguna pelota detenida.
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