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16 de enero 2020 - 20:22

El Abierto de Australia y el humo: cómo los viven los argentinos y qué dicen los médicos

Los incendios en toda la isla complicaron las condiciones del primer Grand Slam de la temporada y varios tenistas de peso pidieron que no se juegue. La organización afirma que controlan permanentemente el ambiente. Ámbito.com contacto a jugadores y especialistas para que cuenten cómo es la situación y qué riesgos existen.

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El humo, un protagonista inesperado en el Australian Open 2020.

Reuters

El de este año será un Abierto de Australia muy particular, signado por los que causan devastación en isla más grande del planeta. Tal es la magnitud del desastre que el humo cubrió Melbourne y las dificultades llevaron a una fuerte polémica entre los jugadores y la organización.

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Novak Djokovic, número dos del mundo y presidente del Consejo de Jugadores de la ATP, surgirió hace algunos días que el primer Grand Slam no debía jugarse. Algunas jornadas de la clasificación se demoraron por el aire pesado, y hasta dos tenistas tuvieron serios problemas en la qualy: la eslovena Dalila Jakupovic se retiró tras severos problemas respiratorios, y el local Bernard debió pedir asistencia médica.

Craig Tiley, director del torneo y uno de los máximos dirigentes de la federación australiana, afirmó en todo momento que están controlando permanentemente los niveles del aire y las condiciones. Con el comienzo de la etapa previa y el sorteo de los cuadros principales, el motor está en marcha en el Melbourne Park.

Dalila Jakupic Abierto de Australia
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Sin embargo, el humo no desapareció y los posibles riesgos están vigentes. Ámbito.com consultó al médico deportólogo Roberto Peidro (MN 43697) sobre los peligros de jugar en estas condiciones, y existen dos complicaciones, una respiratoria y otra cardíaca.

“Cuesta más la respiración, hay tos, menos oxigenación, cuesta hacer un movimiento, muchas veces trae dolor de cabeza producto de una vasodilatación, puede haber mareos y decaimiento general. Por otra parte, hay micropartículas que surgen del humo. Ellas penetran en el árbol respiratorio, y junto con el monóxido de carbono, reemplazan al oxígeno”, detalla el director del Instituto de Ciencias del Deporte de una Universidad Favaloro.

Esta complicación hace que, además de las dificultades respiratorias, la sangre lleve menos oxígeno a los tejidos, entre ellos el corazón, y a partir de allí pueden empezar los problemas circulatorios, y consecuentemente cardíacos. “Si la persona tiene inconvenientes, es mucho más factible que desarrolle un infarto, una arritmia, una angina de pecho. Si la persona es sana, es mucho menos probable”, asegura Peidro.

Por otra parte, el cardiólogo explica que los tenistas que jueguen en el Abierto de Australia son más “jóvenes, entrenados y están estudiados”, por lo que las posibilidades de sufrir algo grave son menores. “El riesgo de vida puede estar incluso en esta única ocasión, pero deberían tener una condición preexistente y que no lo sepan”, aclara.

Las lesiones pueden ser más complicadas habida cuenta de la falta de oxigenación en los músculos, pero el hecho de ser deportista de elite les juega a favor. Lo peor será en la respiración: “Las micropartículas se van a ir metiendo en los bronquios, que se irán inflamando, y como reacción se cierran”.

Este medio se contactó con diferentes protagonistas argentinos que se encuentran en Melbourne y la situación ha cambiado, especialmente gracias a la lluvia. Juan Pablo Ficovich quedó eliminado en la primera ronda de la clasificación, aunque deja en claro que el humo no le generó problemas.

“Se veía el humo, pero no me molestó en ningún momento para respirar ni en los ojos. Pero había bastante y algunas personas se quejaron”, relató el número 232 del ranking.

"Riesgos hay, pero los jugadores son jóvenes, están entrenados y estudiados" (Roberto Peidro)

En tanto, Federico Coria perdió en la tarde australiana de este jueves su encuentro de la segunda ronda y manifiesta que el clima fue determinante: “Llovió muchísimo y hoy ya no se vio humo, los dos primeros días de la qualy si se veía bastaste. A mí en lo personal no me afectó y con los colegas que hablé tampoco, sintieron alguna picazón en los ojos pero nada raro. Lo que si en la cabeza de todos estaba el tema del humo”.

Roberto Maccione es el preparador físico del cordobés Juan Ignacio Lóndero, quien arribamos a Melbourne en las últimas horas. “Cuando llegamos no se percibía. Según dijeron, dos días atrás, sí”, cuenta, al tiempo que indica que respecto a la preparación, “seguimos con el mismo plan, no se puede prevenir nada en relación al humo, hasta se ha jugado, y físicamente no hay nada que pueda hacerse”.

Desde la distancia, el Dr. Peidro explica que “la obligación del médico es prevenir lesiones y enfermedades, la recomendación sería que no se juegue”. No obstante, puntualiza que la prevención debería incluir “máscaras, pero dificultan la competencia, tubos de oxígeno y la hidratación correcta, mucho más que lo habitual”.

Las próximas horas serán determinantes para definir el futuro del Australian Open, con el peso de las declaraciones de Djokovic aun dando vueltas. El calendario, apretado de por sí, se complicaría mucho más, pero el torneo de Australia suele mostrar imágenes de jugadores afectados por el clima agobiante. Este año podría ser incluso peor.

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