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2 de diciembre 2011 - 20:16

Un arranque no deseado que mutiló las esperanzas

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Juan Martín Del Potro.
Después de una paliza aleccionadora de Rafael Nadal a Juan Mónaco, la Argentina depositó casi de inmediato sus esperanzas en lo que pudiera hacer Juan Martín Del Potro ante David Ferrer. Y, luego un comienzo errático, la Torre de Tandil parecía encaminarse a la igualdad de la serie, tras haberse revertido el arranque e imponerse por dos sets a uno.

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Sin embargo, nada de eso ocurrió. El match se estiró hasta un quinto set, en el que Ferrer mostró sus credenciales de batallador del circuito y dejó la serie 2-0 para España, que quedó a una victoria (sobre tres partidos restantes) para la obtención de su quinta Copa Davis en la historia.

A primera hora, Mónaco fue un partenaire en la exhibición de Nadal, que lo pulverizó con su excelente juego, mezcla de potencia y tecnicismo con poco desgaste. A continuación, el infartante partido de Del Potro, que se definió en el quinto set, sentenció el score esperable, en algún punto, pero no deseado.

El llanto desconsolado de la Torre de Tandil consumada la derrota simbolizaba el malestar argentino. Es que en la previa, el capitán albiceleste, Modesto Vázquez, especulaba con un 1-1 en el marcador, como para esperanzarse con un éxito en el dobles de mañana y en alguno de los singles del domingo.

Lejos de eso, la realidad estampó un 0-2 y ahora si la Argentina aspira a su primera Copa Davis de la historia tendrá que asegurarse los tres puntos que restan disputarse, lo que sería sin dudas una gran hazaña, sobre todo porque nunca en la historia se pudo revertir una desventaja de 2-0.

El público argentino había copado la parada en el estadio olímpico de la Cartuja, en Sevilla. Luego de que Del Potro insinuara la victoria, tras ganar el tercer set, el sueño de campeonar parecía posible y los fanáticos lo hacían sentir. Pero luego de la daga al corazón que clavo Ferrer, todo terminó en desazón y tristeza. Se sabía de antemano que la Argentina iba de punto sobre el polvo de ladrillo español. Y tanto Nadal como Ferrer rubricaron los pronósticos, dejando en claro que son especialistas sobre esta superficie.

Ahora, el dobles será vital. Con David Nalbandian, reservado en la jornada incial para no agotarlo físicamente, jugará en dupla con Eduardo Schwank. En frente tendrán a la pareja integrada por Fernando Verdasco y Feliciano López, los mismos que hace tres años le dieron un sonoro cachetazo a la Argentina, en Mar del Plata.

Tanto el cordobés como el rosarino compartirán la cancha por primera vez en la Davis, un signo de la debilidad histórica del dobles para el elenco nacional. De todos modos, el dúo López- Verdasco sólo ganó 2 partidos en el año sobre 11 disputados. Arrastran siete derrotas seguidas en el circuito, en el que la última victoria la obtuvieron en la primera ronda del Masters 1000 de Montreal, en agosto. Apenas un dato alentador para que la Argentina se permita una pequeña ilusión con la hazaña.

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