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Gimnasia fue el mejor de los dos, pero más sobre la base de fuerza que de fútbol. El único que mostró «destellos» de su talento fue Lucas Lobos, pero sus gambetas que abrían espacios no fueron aprovechadas por los dos delanteros.
Estudiantes jugó casi todo el partido con Marcelo Pavone como único delantero (faltando 6 minutos ingresó Silvani), y como Sosa y Carrusca -sus generadores de juego-estuvieron bien marcados, quedó muy aislado, a la espera de algún pelotazo que muy pocas veces llegó.
Hubo mucha más expectativa (22.000 espectadores) de juego y el cero a cero fue una consecuencia de la falta de ambición de los dos equipos. Herrera trabajó un poco más que Nereo Fernández, pero ninguno de los dos tuvo que exigirse demasiado para que no le convirtieran goles.
Hubo una incidencia lamentable, que casi hace suspender el partido, cuando un espectador tiró desde la tribuna el mástil de una bandera y golpeó la cabeza de Krupoviesa, quien se recuperó del golpe y decidió seguir. Estudiantes tendrá que evaluar al término del campeonato si ganó un punto o perdió dos.
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