La definición del Abierto de Australia, en la que Roger Federer se quedó con su 16° título de Grand Slam, fue realmente electrizante y digna de dos grandes del tenis mundial como lo son el suizo y su rival de turno, el escocés Andy Murray.
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Pese a que el número 1 del mundo dominó con comodidad los dos primeros sets, parecía que el británico, con golpes muy precisos, iba a llevarse el tercero y extender la definición.
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