Cuando Espinosa se dispuso a rematar el tiro libre que terminaría siendo en el gol del empate de All Boys, estábamos frente a la primera llegada clara del local, después de cinco infracciones cerca del área de los marcadores centrales de River.
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-¡Que ingenuidad querido, que infantiles somos! ¿No saben que cuando un equipo es inferior juega a la pelota detenida para equiparar las diferencias? ¿Nadie les dice que no se puede jugar pasado de revoluciones y cometer infracciones innecesarias cerca del área, a un jugador que no tiene la pelota dominada y está de espaldas al arco?
Al fútbol hay que saber jugarlo sin la pelotita también.
River empezó como el Barcelona de España, tocando por todos los sectores de la cancha y llegando en dos oportunidades, una del Cavegol y otra de Teo.
Del otro lado un All Boys voluntarioso, con cero de juego, sabiendo que solo un tiro libre, un centro al área, o un zapatazo desde afuera podía generarle una ocasión de gol.
Y cuando River estaba para liquidarlo de contra, -después del golazo de Carbonero-cuando sólo había que afinar la puntería viene el regalo del alocado Balanta -al que le falta bajar un cambio para convertirse en crack-.
Y tres minutos después, cuando salimos heridos a buscar el segundo, Vangioni se tira con las piernas hacia delante -como hace en todos los partidos- y afuera, uno menos.
A los 2.39 minutos de la segunda parte All Boys había convertido dos goles más por desinteligencias defensivas en el primero y error de Alvarez Balanta en el segundo.
-¡Nooooooooooo!¡Somos los campeones de la boludez futbolística! ¡Nos cachetea cualquiera! ¡Ese pibito que cabecea mide 2 cm menos que Pinino Mas!
A los 18 descontó Carbonero de cabeza y minutos después le anularon al Negro Balanta el gol de empate por offside de Cavenaghi.
Ya estaba en la cancha Kranevitter por Teo y Ferreyra por Rojas.
A los 26 ingresó el Keco Villalba para ser un poco más picantes en los metros finales y a los 31 le hicieron un penal clarísimo que no cobró Maglio y encima amonestó al delantero del millo.
-¡Maglio, sos más horrible que nosotros! ¡No cobraste la de Lanzini, no nos das este penal al Keco! ¡Escupí el fitito o anda a laburar con Maru Botana!
Y se murió el partido, lleno de dramatismo al final, con River apretando a All Boys con un hombre menos y amor propio. Pero eso no basta para ganar un partido, y menos para ser campeón.
-Hay que jugar con los pies, pero más con la cabeza. Para calentarnos y hacer boludeces estamos nosotros lo hinchas.
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