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River tuvo el grato retorno de Marcelo-Salas, que jugó 45 minutos brillantes marcando dos goles de alto vuelo como no lo había hecho desde su retorno al fútbol argentino hace ya un año y medio.Al chileno lo acompañó en esa primera etapa un muy concentrado Jairo Patiño que le puso un pase milimétrico en el primer gol y manejó los hilos del juego. En la segunda etapa salieron los dos, pero en las funciones los reemplazaron, casi con la misma eficacia, Ernesto Farías y Gastón Fernández.
Argentinos tuvo un gran trabajo en su mediocampo con el despliegue físico de Machín y la habilidad del paraguayo-Morinigo, que además marcó un gol de cabeza (el tercero en tres fechas).
Esos fueron los puntos altos de cada equipo, los bajos hay que buscarlos en las defensas. Los desacoples entre Gandolfi y Fernando Crosa en River fueron notorios y terminaron con un gol en contra del primero, tras pase de Crosa. En Argentinos Medero siempre perdió con el que se propuso encararlo y Fleitas se preocupó más por atacar que por defender, dejando espacios a sus espaldas que fueron aprovechados por los delanteros de River.
River pudo ganar el partido. Estuvo 1 a 0 en contra, pero lo revirtió muy rápido con los mencionados goles de Salas, después le volvieron a empatar, pero se puso 3 a 2 y tenía el partido, se podría decir servido de contraataque. Sin embargo el error defensivo que terminó en el gol en contra de Gandolfi le quitó la posibilidad de seguir contraatacando.
Argentinos festejó el empate más que River y eso demuestra que tuvo que luchar mucho para conseguirlo. En cambio, River se lamentó por no haber podido ganar porque lo que conseguían sus atacantes lo perdían sus defensores, sintió mucho más la ausencia de Ameli y Tuzzio que la de Gallardo y Mascherano.
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