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14 de junio 2014 - 23:08

Una victoria con sabor a despedida

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Aymar junto a Retegui tras ganar el bronce en La Haya.
La capitana de Las Leonas, Luciana Aymar, destacó la importancia de que el seleccionado femenino de hockey sobre césped haya conquistado la medalla de bronce en el Mundial de La Haya, Holanda, y aseguró que la sensación es de "liberación".

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"Hay mucha liberación, fue muy difícil, estábamos con el peso de la semifinal (derrota por 4-0 ante Holanda), y este partido se jugaba más desde un lado espiritual y emocional que de juego, y lo ganamos más por ese lado", señaló Aymar después que Argentina venciera a los Estados Unidos con dos goles suyos (2-1) y se quedara con el tercer puesto del torneo.

"Creo que se ganó con mucho espíritu y mucho corazón, por momentos encontrando buena combinaciones y se disfrutó, eso es algo que se notó en el juego", subrayó Lucha, cuya sonrisa contrastó con las lágrimas de hace dos días tras caer en las semifinales frente a las holandesas.

"La semi fue muy dura, por la sensación de que se perdió el objetivo que se venía a cumplir, pero lo importante es que el equipo se va espiritualmente con un tercer puesto, que es importante", añadió la capitana de Las Leonas, quienes llegaron a La Haya con la defensa del título de campeonas conquistado en Rosario, en el 2010.

Aymar, de 36 años, jugó su último partido mundialista con la camiseta celeste y blanca, y lo hizo no estando completamente recuperada de la lesión muscular que sufrió durante el torneo y que la dejó marginada de dos partidos y mermó su rendimiento, especialmente frente a Holanda.

Frente a los Estados Unidos volvió a jugar vendada y marcó los dos goles de un triunfo que fue especial para ella en muchos sentidos. "Por momentos estaba contenta y también lo sufrí", explicó La Maga sobre su último partido mundialista.

"Estaba acalambrada, pero entré en el último minuto para tratar de defender. Sentíamos que no nos iban a empatar porque era una cuestión de corazón", subrayó `Lucha`.

En cuanto a los tantos, especialmente el primero, señaló que "la sensación fue rara, porque nunca había metido un gol de desvio, y "no pensaba que podía ser hoy. Lo grité pero no lo podía creer, fue mucha la felicidad", agregó.

También explicó que, a pesar de haber querido ganar el oro y no lograrlo, disfrutó mucho del estadio, de la gente, jugar en esta cancha (Holanda), en la que no volverá a estar y con este grupo de compañeras. "En ese sentido fue increíble", añadió.

Y sobre su lesión, Aymar insistió: "fue un mundial difícil, diferente a los torneos que me tocó vivir, pero en la vida las cosas pasan por algo y es una adversidad más, agradezco lo que me pasó y poder disfrutar una medalla de bronce más con Argentina".

"Lucha" agradeció a su kineseóloga Patricia Fiorini, a sus amigas, compañeras, el cuerpo técnico y su familia, que "tuvieron que aguantar mi cara de fastidio, enojo". "Todo el mundo puso un granito de arena para que me pueda levantar y hoy pueda disfrutar este momento", remarcó.

Sobre su retiro definitivo de la selección, Aymar, de 36 años, dejó la incógnita abierta tras asegurar que no sabe si su despedida será en la Champions Trophy que se realizará a finales de noviembre en Mendoza, o si lo hará en un partido al margen de esa competición.

Eso sí, dejó claro que "no hay más Panamericanos, Mundiales ni Juegos Olímpicos". "Para mí siempre fue un placer vestir la camiseta argentina. Siempre fue mi gran pasión en la vida, pero quizás me pida otra cosas, pero estoy agradecida", remarcó tras agradecer también a Carlos Retegui, sentado a su lado.

En cuanto a su futuro inmediato, Lucha apuntó: "Voy a relajar mi mente, a disfrutar de la playa". Y ya pensando en su vida un poco más a largo plazo indicó: "No tengo paciencia para ser entrenadora porque todavía pienso como jugadora".

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