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Fue una victoria sacrificada, que se concretó por la gran defensa de los últimos diez minutos que sólo permitió anotar 8 tantos a los asiáticos, y porque en la ofensiva se trabajó con paciencia y se buscó definir con el jugador mejor ubicado. El partido en los primeros diez minutos (lo ganó Argentina 25-21) fue equilibrado, ya que mientras la selección repartía más su goleo y prevalecía con la efectividad de Nocioni (6), Oberto (4) y Scola (6), China dependía de la puntería de Li Man (12, con dos triples) y Yao Ming (6).
En el segundo parcial, Argentina aprovechó muy bien los errores en el traslado del balón por parte de los asiáticos (perdieron 20 pelotas en el primer tiempo), y con el goleo de Delfino (8), Scola (11), se fue al descanso 7 arriba (44-37). Las dudas y las preocupaciones volvieron en el tercer parcial donde perdieron demasiadas pelotas, se fracasó en los lanzamientos, especialmente en los tiros de tres, y China, sin muchos argumentos, pero con la profundidad del base, Liu We (11) y Yao Ming (5), logró un parcial de 29-18 y se retiró ganando 66-62.
Magnano habló mucho en el intervalo de dos minutos, los jugadores comprendieron su mensaje y salieron con otra actitud. Se marcó más y se peleó cada pelota como si fuera la última. En ataque se movió el balón con nuevos fundamentos para con robos y corridas de Delfino (6) y un juego más sólido, el equipo argentino volvió a manejar el desarrollo y el resultado, ante la impotencia de los chinos que se vieron netamente superados, tanto que estuvieron 4 minutos y 40 segundos sin anotar y nada pudieron hacer para evitar la caída.
Previamente, el representativo de Australia se impuso al de Angola por 76 a 70 y terminó quinto. El campeón resultó Serbia y Montenegro al vencer a Lituania 93 a 80.
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