Mientras el Gobierno comenzó a reunirse con los fabricantes de autos para determinar el cupo de importación que le corresponderá a cada marca, desde FCA (Fiat Chrysler Argentina) estimaron que en el puerto hay unos 4.000 vehículos -más de un mes de ventas - que la terminal importó pero tienen los permisos para su ingreso. Así lo aseguró Martín Zuppi, director general de la automotriz, al ser consultado sobre las dificultades que enfrenta el sector ante la falta de dólares.
“No es fácil trabajar con cupos y controles de cambio pero se entiende que el gobierno necesite encontrar un equilibrio entre importaciones y exportaciones” explicó el directivo, tras la presentación de la nueva pickup china Strada que llega importada desde Brasil.
Según estimó, el mercado rondará este año entre 280.000 y 290.000 vehículos. “Todo dependerá del abastecimiento de autos. La demanda está para más pero hay limitaciones de importación que hace que falten modelos”, agregó.
De todas maneras, consideró que una devaluación no solucionaría los problemas ya que encarecería la importación de 0km – el 70% del mercado llega del exterior – como también la producción de autos que tiene mayoría de autopartes importadas. “Se puede ganar competitividad con mejoras en reembolsos a las exportaciones o cambios impositivos” dijo. Anunció, además, que en la planta de Córdoba, donde se produce el Cronos se viene incrementando la producción por el aumento de las ventas de ese modelo.
Por otro lado, las concesionarias vivieron hoy un día cargado de incertidumbre por la suba del dólar y la falta de modelos hace que en algunas agencias se paralizaran las operaciones. “Frenamos la facturación” reconoció a este diario el dueño de una agencia de Capital Federal. El “blue” en alza y las versiones sobre mayores restricciones a la compra de divisas abren un panorama confuso en el que la presión por una devaluación es mayor, teniendo en cuenta el bajo nivel de reservas del Banco Central. Ante esa situación, nadie quiere quedar descolocado vendiendo un 0km a un valor que no saben si van a poder reponer. En algunos casos, se comercializa con precio abierto a la espera de la entrega de la unidad.
Además del problema cambiario, el mercado sufre un importante desabastecimiento por la falta de vehículos ante las trabas a las importaciones. Esto se percibe de manera más marcada en el segmento premium o de modelos alta gama. Por este motivo, los precios ya no se rigen en base al dólar oficial sino que resultan de una negociación entre comprador y vendedor. “Si tengo un auto y vienen diez clientes, se lo vendo al mejor postor” explicó un empresario. Es así que se toma, en algunos casos, un tipo de cambio cercano a $100 pará definir el monto en peso a pagar
Desde esta semana el Gobierno comenzó a convocar a fabricantes e importadores de autos por separado, para analizar, marca por marca, las proyecciones de ventas, producción y exportaciones con el propósito de tener una proyección de la demanda y generación de dólares que tendrá el sector hasta fin de año. Ayer fue el turno de Toyota y hoy de Volkswagen. En lo que queda de la semana se irán sumando las otras terminales. Desde el lunes próximo, el Gobierno empezará a recibir a los distribuidores de marcas importadas, agrupados en CIDOA, para definir el volumen de importación que les será autorizado.
Esta serie de reuniones fueron programadas durante los encuentros que el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y el secretario de Industria, Ariel Schale, tuvieron con ADEFA y CIDOA -la cámara que agrupa a las distintas empresas- en las dos últimas semanas.
El plan oficial es comenzar a autorizar importaciones en base a un sistema administrado que tenga en cuenta distintas variables. En la práctica funcionará como cupos para el ingreso de vehículos y de esa manera dar previsibilidad a cada empresa, aunque el gobierno no quiere que se utilice esa denominación porque esa política no es aceptada por la Organización Mundial del Comercio. En el caso de las terminales, se determinará por niveles de inversión, participación de mercado, integración de piezas y balanza comercial. Las empresas que requieran un volumen mayor de autos, deberán presentar un plan para mejorar algunas de esas variables.
En el caso de las marcas importadas no radicadas en el país, tendrán una cantidad determinada de unidades para ingresar que dependerá de niveles históricos de participación. En total, este segmento del mercado representa alrededor de 3%. “Habrá una cantidad de autos permitidos para importar por mes y que saldrá del análisis de distintos factores”, explicó una fuente que participó de esas reuniones.
Por este motivo, el Gobierno le pidió a cada empresa los planes de importación que tienen hasta fin de año y, en el caso de las terminales, la producción que prevén para asegurar la importación de autopartes. También deberán presentar un estimado del volumen de exportaciones que proyectan para los próximos meses. Lo que quiere saber es cuántos dólares demandara el sector hasta fin de año para saber cuántos autos se podrán importar.
La falta de dólares es un problema que golpea a este sector ya que más del 70% de los 0 km que se venden en el mercado son importados. Tal como se publicó Ámbito, la restricción de divisas viene complicando a las empresas. Está claro que, con este panorama, los distribuidores de marcas importadas son los más complicados. Distinta es la situación de los fabricantes aunque sean, en la práctica, los que más importan. Al tener una radicación industrial, cuenta con la ventaja de producir en el país y exportar, algo que justifica más el acceso de dólares.