29 de septiembre 2006 - 00:00

"A la larga, la inflación latente no se contendrá"

Moya destaca comopositivo el cuidadode la situaciónfiscal, aunque-advierte- «cadavez se hace con menordedicación».
Moya destaca como positivo el cuidado de la situación fiscal, aunque -advierte- «cada vez se hace con menor dedicación».
«Existe un modelo económico, aunque no está tan claro. El gobierno ha privilegiado favorecer a los sectores exportadores y sustitutos de importaciones en detrimento de los servicios.» Esta definición pertenece a Ramiro Moya, economista de FIEL, quien también vislumbra aspectos positivos y negativos en el crecimiento que está evidenciando la Argentina. En ese sentido, la inflación en los niveles actuales, su utilización como fuente de recursos a través del impuesto inflacionario y la crisis energética son sus principales preocupaciones.

Periodista: ¿Qué análisis hace de la economía argentina hoy?

Ramiro Moya: En algunos aspectos, mi análisis es positivo, como al observar la fuerte recuperación de la actividad económica, la reducción del desempleo y el cuidado, aunque cada vez con menor dedicación, de una situación fiscal más o menos prudente. Del lado negativo, la inflación es un problema por más que el índice de precios muestre cierta moderación y no hay que olvidar la situación de la oferta energética, que en algún momento tendrá que revisarse. Además, este último punto hace referencia no sólo a la falta de inversiones, que el gobierno tiende a sobredimensionar, sino especialmente a una estructura de precios y tarifas tan distorsionadas que se ha tenido que meter el gobierno, directa o indirectamente, aumentando la capacidad con subsidios o armando fondos especiales.

P.: ¿Cuáles serían las posibles soluciones?

R.M.: En primer lugar, la inflación es un problema de demanda agregada excesiva, alentada por una política monetaria que consiste en mantener un objetivo de tipo de cambio real, no nominal, elevado. Es decir, parece ser que el BCRA insiste en fijar un tipo de cambio que siga a la inflación o por lo menos que no pierda tanto frente al aumento de precios internos. Esta política, si se trata de mantener en el mediano o corto plazo, puede ser explosiva. Los primeros síntomas ya son elocuentes, dado que la inflación es alta en relación con los parámetros internacionales. Entonces, la solución es hacer una verdadera política de metas de inflación y no de tipo de cambio real. Respecto del tema energético, la solución es un poco más complejadado que hay que comenzar a desarmar una red de subsidios cruzados y precios congelados, entre otros. Pero claramente hay que hacerla en algún momento para dar las señales correctas a las empresas involucradas.

P.: ¿Cree que tenemos un modelo económico que busca el crecimiento sostenido?

R.M.: Existe un modelo, aunque no está tan claro. El gobierno ha privilegiado favorecer a los sectores exportadores y sustitutos de importaciones en detrimento de los servicios. Pero eso sólo es posible en el corto plazo, porque no puede fijar los precios relativos arbitrariamente. Por otra parte, la cantidad de decretos de necesidad y urgencia que dictó el Poder Ejecutivo es un síntoma de que las decisiones son poco discutidas en el Congreso, donde deberían debatirse las leyes que afectarán al crecimiento económico en el largo plazo. Esto indica que estamos sujetos a los vaivenes del gobierno y a los cambios de partidos gobernantes, no pensando en el largo plazo.

P.: ¿Cómo evalúa los acuerdos de precios?

R.M.: Los acuerdos de precios, en la Argentina y en el resto del mundo, se han probado ineficaces. A la larga no se puede contener una inflación que está latente. También son ineficientes no sólo porque aparecen mercados negros y desabastecimiento, sino también porque las empresas tienen que lanzar «nuevos» productos para poder vender más caro; si no, no le dan los costos.

P.: ¿Es tan preocupante el nivel de inflación para la sostenibilidad de la economía o es más un manejo político?

R.M.: La inflación a los niveles actuales siempre es preocupante. El problema es que los gobiernos lo tomen como una fuente permanente de recursos, el famoso impuesto inflacionario, que a la larga puede ser desestabilizante.

P.: ¿Qué opina de los nuevos créditos hipotecarios?

R.M.: Por el lado de flexibilizar los requisitos, en la medida en que los bancos no sean presionados a hacerlo, puede ampliar el tamaño del mercado y favorecer el acceso a la vivienda. De todos modos, hoy el problema es otro, es la alta relación de precio de la vivienda respecto del salario. En definitiva, el problema son los precios de las propiedades, que están elevados por las tasas reales de interés negativas que ofrecen los activos financieros, esto es, depósitos, para un inversor promedio. Para decirlo de otra forma, la gente ahorra en «ladrillos».

P.: ¿Qué habría que hacer para disminuir el empleo en negro y la pobreza?

R.M.: Para reducir el empleo en negro, hay que recurrir a controles fiscales, pero, sobre todo, a reducir los costos de la formalización, lo que implica bajar costos innecesarios del trabajo, como los derivados de potenciales juicios por accidentes laborales.

Entrevista de Laura Costa

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