A toda vela, pero todavía sin viento
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Es más, los datos que se difundieron sobre la macroeconomía se puede decir que fueron negativos: básicamente el inicio de nuevas casas, que resultó muy inferior a lo que esperaban los analistas y que de alguna manera justifica lo que anunciaba 24 horas antes el CEO de Home Depot. Entre los pocos datos positivos de la jornada, tuvimos el anuncio de que la tienda Saks presentaba resultados positivos para el trimestre (en lugar de la pérdida que habían predicho los analistas), lo que disparó una ola de optimismo sobre el resto de las grandes tiendas (se está comenzando a hablar de una Navidad mejor que la anterior) y la levantada de pulgar que recibieron algunas empresas de semiconductores por parte de algunas casas de Bolsa. Insistimos en que nada de esto realmente alcanza para explicar una suba de 8,2% en el índice de semiconductores de la Bolsa de Philadelphia, y muchos menos una mejora de 1,75% como la que tuvo el Dow cuando cerró en 8.623,01 puntos o el impresionante 3,26% de alza que experimentó el NASDAQ. Debemos concluir entonces que el mercado subió, porque quería hacerlo, sin importar el tenor de las noticias o la realidad económica. Sin duda, el de ayer fue un comportamiento típico de un mercado alcista ("bullísh"). La duda que nos cabe es si esto fue porque finalmente los más pesimistas comenzaron a convertirse o porque simplemente dieron un paso al costado como tantas otras veces en estos años esperando lanzar su terrible zarpazo.




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