Hasta ahora, se conocía muy poco del informe del FMI sobre la economía argentina. Es el que aprobó el directorio del organismo hace una semana. Roberto Lavagna no autorizó al Fondo a difundirlo, y el gobierno sólo hizo trascender los puntos que le interesaba que se conocieran. Pero el informe completo al que accedió este diario contiene varios puntos para tener en cuenta. Primero, advierte que el país puede volver a tener problemas en pagar puntualmente la nueva deuda. Esto, porque el superávit primario de 3,8% del PBI este año es bajo y no alcanzaría a futuro. En este sentido, critica -con razón- el fuerte aumento del gasto público de 2005. Un tema no menos importante es la opinión del FMI sobre los bancos. Sostiene que aún son «vulnerables» y fundamenta esa visión en el bajo patrimonio neto que poseen las entidades y en las pérdidas que todavía acumulan por los amparos. Por último, destaca -también con buena dosis de razón- que el país pasará a crecer sólo 3% en los próximos años por la falta de inversiones en empresas.
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Quizá por estos motivos es que el Ministerio de Economía no autorizó su difusión y solamente hizo trascender (como ayer con el monopolio «Clarín», la recomendación del organismo de dejar flotar más libremente al dólar) las partes del informe que le interesaba que se dieran a conocer.
Sobre los pagos futuros de la deuda, la opinión del staff del FMI es categórica: «El
• En la ausencia de una bien articulada política que aliente una mayor inversión y productividad, el crecimiento promedio de mediano plazo estará más cerca de 2% que del 3% estimado por las autoridades.
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