8 de febrero 2002 - 00:00

Afirman que suba de precios es sólo "sensación térmica"

El malhumor de los argentinos va in crescendo como el dólar o el precio de los alimentos. Y aunque el gobierno guste decir que sólo se trata de una «sensación térmica», que no hay disparada de precios ni desabastecimiento, la realidad muestra todo lo contrario. Es más, muchos argentinos creen haber retrocedido 12 años en el tiempo y vivir en la época de Raúl Alfonsín, cuando los precios variaban a cada minuto y el dólar era una moneda inalcanzable.

«Un kilo de carne picada, por favor», pidió Miriam. El atento carnicero cumplió el pedido pero dudó varios segundos en decir el precio: «3,50, señora», dijo finalmente.

• Ajustes

«Pero cómo, si la semana pasada costaba 1,90», replicó Miriam. «Eso era la semana pasada», comentó algo avergonzado el carnicero.

Y es verdad, porque sólo en una semana la carne llegó aumentar hasta 15%, seguida por el pollo, en 20%. Eso sin tener en cuenta el ajuste en los lácteos de entre 15% y 25% o en las gaseosas de 60%.

Situaciones como la descripta anteriormente se repitieron durante toda la semana al mismo ritmo de los cacerolazos y de los bancos prácticamente cerrados por el feriado bancario y cambiario.

Los panaderos aseguran que sus ventas cayeron en 50% mientras que la harina aumentó su valor 70%, lo que obligará a trasladar el incremento al precio del pan. Ayer en algunas panaderías el indispensable producto de la canasta familiar era 18% más caro.

Los carniceros tienen un discurso similar y culpan a los frigoríficos de los incrementos, y advierten que cuando se consoliden
los envíos de carnes al exterior se acabará el consumo interno porque el precio se va a disparar a las nubes y va a arrastrar al resto de los productos como pescado, pollo, fruta.

El Mercado Concentrador de Hacienda de Liniers tuvo ayer un reducido ingreso de vacunos, ya que sólo entraron 664 animales. Los operadores señalaron que los precios de los novillos de más de 460 kilos registraron subas de hasta 10%, mientras que las vacas tuvieron alzas de hasta 7%.

Aun así, el secretario de Defensa de la Competencia y el Consumidor,
Hugo Miguens, intentó enfriar el caliente ánimo de los consumidores con una explicación poco convincente: «No hay desabastecimiento y no hay estampida de precios», dijo.

Según la interpretación del funcionario, el aumento del precio en algunos productos y algunas góndolas vacías no serían indicios de incrementos sistemáticos y mucho menos genera-lizados como para que se produzca inflación.

• Estadísticas

Según los datos suministrados por el secretario, en diciembre los precios al consumidor cayeron 0,1 por ciento, y los de los alimentos 0,3 por ciento, en tanto en enero subieron en el primer caso 2,3 por ciento y en el segundo 2,1 por ciento.

En cuanto a los medicamentos, el subsecretario de Comercio Interior,
Silvio Peist, afirmó que de un relevamiento de 500 productos de los 11 mil que contiene el Manual Farmacéutico, sólo se detectó 15 con aumentos significativos. Obviamente, las farmacias no dicen lo mismo, y menos los pacientes, que aseguran que muchos de los productos que necesariamente deben adquirir tuvieron un incremento cercano a 35%. Pero ésta es sólo una faceta del gran problema del consumo en una economía fuertemente recesiva. Habría que decir, por caso, que fuera de los insumos de la canasta familiar, el envío de correspondencia aumentó 100%, y que los artículos de computación ya no se consiguen y los que existen en el mercado hay que pagarlos en dólar billete. ¿Cómo hará un simple usuario de computadora para hacerse de un cartucho de impresora que prácticamente no existe en stock y, si hay, cuesta el doble de lo que valía en diciembre?

• Batalla

Como respuestas a esta situación el gobierno asegura que aplicará todas las herramientas legales con que cuenta para actuar contra «los aprovechadores» y «los que abusen de su posición dominante».

Claro que también están las asociaciones de consumidores que ya adelantaron que plantearán batalla a los que remarquen precios. Esa es, por lo menos, la postura que ayer se lanzó desde los consumidores nucleados en ADECUA, que propusieron realizar un
«boicot» contra comercios que aumenten «en forma desmedida» los precios.

Osvaldo Riopedre
confirmó a Ambito Financiero que en esta última semana hubo «importantes aumentos» en productos que componen la canasta familiar, e incluso desabastecimiento de algunos de ellos.

Según el relevamiento efectuado por ADECUA,
la harina, el azúcar y la leche sufrieron un ajuste de entre 15% y 25%, mientras que en varios super-mercados se ha observado desabastecimiento de aceites y gaseosas.

Según Riopedre, un productor
lácteo recibe 10 centavos por cada litro de leche que comercializa, mientras que el precio al consumidor es de 89 centavos.

«Debemos boicotear a aquellos comerciantes que remarcaron sus precios en forma desmedida. Esa no es una actitud coherente en tiempos de crisis»
, sostuvo.

Habrá que ver la próxima se-mana, y una vez que se conozca la cotización del dólar, si el aumento de los precios es sólo una
«sensación térmica» (como dice el gobierno) o como el billete norteamericano provocará una disparada en los precios de los principales productos de la canasta familiar.

Dejá tu comentario

Te puede interesar