Un intenso lavado de los escasos beneficios que venían quedando por el total del año muestran al mes de agosto rememorando sus pasos históricos de mala fama. En menos de una quincena, ya se comió 6,5% de la escueta utilidad que todavía permanecía en el balance del mercado accionario. Y abriendo ayer la semana con -nuevamente- la baja más notoria entre los mercados referentes. El Dow velando los indicadores que aparecerán por el Norte y de mucha incidencia -inflación mayorista y minoristaterminó en situación casi neutral. El eco en la región fue más marcado, quedando el Bovespa con saldo de 1% en baja. Pero, al repicar en nuestro recinto, la onda expansiva se hizo mucho más agresiva. El Merval, sufriendo de achaques varios, tuvo una rueda de perros y para perder en toda la línea de indicadores.
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En el panel de las líderes, a no ser por el leve andar positivo de Aluar, todas hubieran quedado con el signo adverso. Que ya es decir bastante. El volumen levantó la anémica muestra del viernes y pasó a sumar unos $ 52 millones de efectivo. Pero, como se viera en otras ocasiones, la dilatación de órdenes se produce por corriente de oferta y no de una avanzada tomadora. Salvo quebrando límites hacia abajo se hace presente el ahora exigente comprador, conformando ayer un índice que tocó mínimo de 1.584 puntos y en el cierre abandonó el piso superior, para quedar en 1.592 puntos y fijando una pérdida de 1,7% casi. El dúo de Siderar y Tenaris resultó lastre manifiesto, la segunda, con su baja rayana en 2 por ciento y con 270.000 papeles. Rueda a puro sufrimiento, donde el fondo de la tendencia prosigue en plena debilidad, erosionando las cuentas. Y muerde duro.Informate más
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