Decenas de argentinos, en su afán de cubrirse de la crisis, llevaron ahorros a Smith Barney Bank. Gestores locales de esa firma, junto con algunos funcionarios de la entidad, que fueron despedidos y procesados, habrían armado una maniobra alrededor de las cuentas de inversores argentinos.
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La entidad, ajena a la maniobra, envió veedores a Buenos Aires para profundizar la investigación y llegar a un acuerdo con los ahorristas. Para ello nombró al estudio jurídico local Teitelbaum y Asociados para que trabaje con Ackerman Link y Sartori de los Estados Unidos. Así comenzaron las gestiones para el recupero de créditos y el desbloqueo de cuentas congeladas de los afectados. En este sentido, Teitelbaum sostuvo que «la responsabilidad del banco es absolutamente ineludible en razón de que regulaciones internacionales, norteamericanas y usos y costumbres en materia comercial hacen que deba proteger fondos de terceros que le son dados en custodia».
Las acciones legales de los ahorristas tienen como objetivo principal a los empleados responsables y a la institución por el posible incumplimiento de los deberes de respaldo al cliente.