24 de julio 2002 - 00:00

Alemann quiere salir del "corralito"

Paolo Rocca (Techint), Oscar Vicente (Pérez Companc) Aldo Roggio (grupo Roggio), Alberto Alvarez Gaiani (UIA, COPAL), Víctor Klima (Volkswagen, ADEFA), Víctor Savanti (Loma Negra) y el economista Roberto Alemann conformaron la delegación de empresarios que se reunieron ayer al mediodía con John Crow, Luis Angel Rojo, Hans Tietmeyer y Andrew Crockett.

La reunión tuvo las mismas características que las que los enviados del Fondo Monetario Internacional mantuvieron con banqueros y legisladores: anotaron, preguntaron, escucharon las quejas de sus interlocutores y no mostraron ni la punta de sus naipes.

Pero a los empresarios -igual que a legisladores y banquerosles quedó la impresión de que la delegación llegada al país vino con un esquema ya armado, que anunciarán cuando a su entender sean el tiempo y la forma, y que estas reuniones sectoriales son poco más que actos de mera cortesía.

El almuerzo, programado para las 13, comenzó 40 minutos después por el retraso de los visitantes (los locales llegaron con puntualidad británica). Se sirvió una entrada de langostinos, un lomo con vegetales y un «parfait» de chocolate, regado con vino Rutini. Rocca ocupó el centro de la escena (y de la mesa), oficiando de moderador (dio la bienvenida a los extranjeros, daba la palabra y determinaba el fin de las intervenciones).

¿Habría sido así si no se hubiera anunciado la venta de PeCom, 24 horas antes?
Seguramente no: al menos hasta hoy Vicente sigue siendo presidente de la AEA (Asociación Empresarial Argentina), a la que adhieren todos los participantes de la reunión de ayer.

«¿Qué hacés acá?»
, preguntó uno de los invitados a la suite del piso 23° del Sheraton Park Tower. «¿No sabés? Acabo de reintegrarme a Loma Negra, a trabajar con Amalita», respondió el interrogado. La sorpresa de los empresarios convocados a almorzar con los «notables» enviados por él fue causada por la presencia de Savanti (ex IBM y CEO de Loma Negra durante varios años), que retornó a trabajar en la principal cementera del país.

De todos modos, la voz cantante de la reunión la llevó Alemann. El ex ministro hizo una detallada exposición del estado de la economía argentina, y dijo que era urgente recomponer el sector financiero. Pero afirmó que no podía hacerse imponiéndoles a los ahorristas un bono compulsivo, argumentando que era impensable seguir castigándolos.

Alemann dijo también que era «imperioso» resolver el tema del «corralito» y dar alguna solución a los depositantes «chicos». Para el resto propuso ofrecer «un bono confiable». Esto, dijo permitirá recomponer líneas crediticias para financiar exportaciones e importaciones.

A su turno, cada empresario hizo una descripción de su sector y del país, tal como lo ven. Quien pintó el panorama más negro fue justamente
Savanti, quien dijo que «con esta clase política tardaremos 20 años en recuperarnos», luego de explicar el desplome de la construcción y la obra pública que provocó la crisis, y que tiene un impacto directo y dramá-tico sobre la empresa a la que se reincorporó por estos días.

Todos los demás se «pechaban» para suavizar las expresiones del ex IBM:
«Víctor está muy enojado, no será para tanto...», dijeron casi a coro sus colegas. «Hay esperanzas: la Argentina tiene potencialidades enormes que nos harán recuperarnos mucho antes que eso...»

• Posición

A su turno, Vicente reiteró su conocida posición sobre las dificultades del sector energético y la imposibilidad de hacer frente a las obligaciones externas (y al mantenimiento de la infraestructura) con deudas dolarizadas y tarifas en pesos.

Después,
Alvarez Gaiani dijo que su sector (el alimentario) era uno de los que más oportunidades ofrecía de cara al futuro. Pero reclamó que Europa abandone su política de subsidios y proteccionismo paraarancelario. Los europeos de la delegación del Fondo sonrieron, anotaron y pasaron al siguiente orador. Roggio, Klima y Rocca también sintetizaron los reclamos y tribulaciones de sus respectivas áreas de negocios.

Finalmente, los empresarios coincidieron en caracterizar como
«de creciente debilidad» la situación del gobierno nacional. No se mencionaron candidatos ni posibles resultados electorales. Para entonces ya eran casi las tres de la tarde, y ABA y Abappra esperaban a los «notables» en el 5° piso de Economía. «Llame y díganles que posponemos el encuentro hasta las cuatro», dijo uno de ellos a un asistente. La orden se cumplió.

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