Aluvión de proyectos para seducir a los productores
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Alperovich, es una modificación a la actual ley de aparcerías rurales. El texto eleva de 3 a 5 años el plazo mínimo de los contratos de arrendamiento rural y, según sus autores, apunta a que los pooles sojeros y «capitales golondrinas que invierten en soja como si se tratara de acciones de bancos o inversiones inmobiliarias, desarrollen políticas agrarias a mediano y largo plazo».
Arturo Navarro, ex presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, dudó ayer de la efectividad de estas medidas ingresadas en el Congreso. En relación al programa de incentivos, Navarro se mostró a favor de un régimen de retenciones a cuenta de ganancia y dijo que el proyecto kirchnerista tiene una grieta ya que permite que los grandes productores se camuflen a través de sociedades fantasma como pequeños chacareros para beneficiarse con esas compensaciones.
El ex titular de CRA también desconfió de la segunda iniciativa legislativa del Frente para la Victoria y dijo que «el gobierno debería incentivar a los productores para que tengan un plan técnico de rotación de los cultivos para no perder la capacidad productiva del suelo».
La crisis del campo había generado fisuras en el bloque kirchnerista de diputados que comanda Agustín Rossi, el miércoles pasado, cuando un puñado de díscolos advirtió: «Con actos en Parque Norte esta crisis no se soluciona. Queremos saber cómo va a seguir esto», en referencia a la movilización de piqueteros y de sindicatos convocada por el gobierno para apoyar a Cristina de Kirchner.



