16 de abril 2001 - 00:00

América latina es (¿o fue?) lo mejor

BOLSA DE JAPON

El avance de los valores tecnológicos en Nueva York frenó los descensos de la Bolsa de Tokio y benefició a los mercados de Asia en la semana pasada. El principal indicador bursátil japonés, el índice Nikkei, terminó en 13.385,72 puntos, un aumento de 0,01 por ciento con respecto al cierre de la semana anterior. El exiguo avance se atribuyó al pesimismo del gobierno japonés, que en su valoración económica de abril omitió la palabra «recuperación» y advirtió que las condiciones están maduras para una recesión.

Tuvo poca repercusión el principal factor político de la semana, el inicio de la campaña para la elección en dos semanas del presidente del gubernamental Partido Liberal Demócrata (PLD), cargo que por obra de la mayoría parlamentaria equivale al de primer ministro de Japón.

BOLSA DE LONDRES


La Bolsa de Londres finalizó el jueves pasado en baja, con su principal índice, el FTSE-100, en los 5.766,60 puntos, con una caída de 0,4% (23 puntos). El volumen negociado fue muy bajo debido a que la mayoría de los inversores optó por no operar, teniendo en cuenta el fin de semana largo.

Se negoció 1,5 millón de acciones. Las noticias corporativas no fueron muy alentadoras, especial-mente para Baltimore Technology, cuyas acciones se desplomaron 19 por ciento.

De todas formas, las Bolsas europeas mantuvieron al inicio de la semana pasada una tendencia general al alza, que se desvaneció el miércoles, después de que el Banco Central Europeo (BCE) decidiera, pese a las presiones recibidas, mantener los tipos de interés en 4,75 por ciento.

BOLSA DE SAN PABLO

A lo largo del último año la línea de los 13.500 puntos ha sido para el Bovespa una especie de sostén. En cuatro oportunidades casi se rompe, pero inmediatamente se disparó la consiguiente recuperación. Esto, sin embargo, no alcanza para decir que las cosas están bien. De hecho, las señales son hoy más negativas que hace uno dos o tres meses. Algunos culpan a la Argentina, pero lo cierto es que lo que cambió fue la percepción que tienen los inversores sobre el mercado brasileño. De ser el país favorito, ha vuelto a ser considerado un mercado emergente-sumergente más. Si los problemas del país vecino son capaces de golpear o beneficiar (especialmente por el lado de la moneda), esto es sólo un reflejo de la debilidad interna, que durante tanto tiempo pudo ser disimulada gracias al interés de los extranjeros. Con ellos fuera del escenario, se impone la realidad.

BOLSA DE CHILE


Mirando hacia atrás, da la sensación de que el mercado de capitales chileno se está desvaneciendo, sin que ninguno de los involucrados llegue a percatarse realmente de ello. No sólo porque durante los últimos años en lugar de tener más empresas cotizantes, la ecuación ha sido a la inversa, ni porque cada vez es menor el volumen negociado en el edificio de la diagonal, sino porque lo que es más grave, la "historia" chilena atrae menos y menos a los inversores del exterior. Si las cosas no están peor, es simplemente porque en los últimos 18 meses se ha estado viviendo un proceso de reestructuración de las empresas locales, que entre compras, recompras y delistados, ha permitido a muchos quedar del lado ganador, más allá de lo que pueden decir los índices. El problema es que esto no puede durar para siempre y en algún momento el polvo dejará de cubrirnos los ojos.

BOLSA DE MEXICO

Portarse bien tiene sus beneficios. Pero tal vez no tanto como se quisiera. Hace ya casi un mes que los grandes inversores internacionales decidieron comenzar a utilizar la plaza mexicana (acciones, pero fundamentalmente CETES) como lugar para "estacionar" su dinero. De esta manera no sólo se está a tiro de cualquier beneficio latino (después de todo, la región sigue siendo la favorita del mundo emergente), sino que se apalanca una eventual recuperación de la economía norteamericana. La idea es que México treparía aun más que Nueva York (pero menos que el NASDAQ), si se comienzan a dar vuelta realmente las cosas del otro lado del Río Grande. El problema es que más allá de las teorías, está la realidad. Y la realidad, es decir precios y volúmenes, nos dicen que si bien las cosas pueden estar hoy bien, el futuro no sólo es incierto, sino que también puede ser negativo.

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