Ante gobernadores, Cavallo culpó a Pou de todos sus males
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Cavallo obedecía ayer a un genio interior que le ordenaba mantenerse calmo. Por eso llevó la insultadera sobre Pou a un plano más teórico: «No se conoce ningún país donde el ministro de Economía esté en discrepancia con el presidente del Banco Central. Además un país con problemas no puede tener en esa función a un hombre tan conservador como Pou. ¡Qué hace Pou! -se exaltó un instante - ¡Pou está cuidando un tesoro que no le sirve a nadie mientras el país está pagando tasas altísimas por el dinero! ¿Cómo que los encajes no van a ser remunerados, como pide el decreto que firmó De la Rúa la semana pasada y que él no quiere aplicar? En todo el mundo son remunerados porque si no, se está castigando al banco más grande, al que más plata tiene, que se la congelan y no tiene compensación».
Siguió el discurso del ministro de Economía contra Pou e, imaginó, un sector de la prensa que cree no lo ayuda lo suficiente publicando noticias. «Pero no se engañen - remató - hasta que no se vaya Pou no se van a normalizar los mercados.»
« Además ya hablé con los tres gobernadores», contó refiriéndose a sus telefonazos de la madrugada de ayer con Carlos Reutemann (a las 6.30 ya estaba despierto leyendo los diarios), Carlos Ruckauf y José Manuel de la Sota.
« A todos -dijo-les quiero explicar que el proyecto de la ley Avellaneda de avalar deuda pública con recaudación y activos del Estado nacional nos conviene a todos.» Nervioso, interrumpió (eran ya las 13.30): « Les dejo a Horacio Liendo -que se había sumado al grupoq ue les explica el proyecto mientras les mando unos sandwichitos. Tengo -se disculpó- que hablar con el exterior por teléfono, después vengo».
Liendo ocupó la siguiente media hora convenciendo a los gobernadores de que esa norma es buenísima.
Liendo, didáctico, explicó que la deuda pública del país es de $ 125 mil millones, de los cuales $ 85.000 millones están representados por bonos y con esta ley buscan ordenar una única garantía sobre esos $ 85 mil millones del cual depende el crédito público. Eso, dijo el asesor del ministro, permitirá garantizar mejor el pago de la deuda y una reducción formidable de la tasa de interés.
Rodríguez Saá se inquietó con una duda: «¿Y si con esta ley las provincias terminamos pagando la deuda de la Nación, que antes fue privada?». Liendo negó esa posibilidad.
Baldrich amagó con algo que sonó como una agresión: deslizó la necesidad de que las provincias cumplan sus planes de reforma.
Puerta, gerente del encuentro, saltó en la silla: «Seamos respetuosos, acá el que incumple es la Nación, que debe coparticipación, Fondo Fiduciario para reprogramar deudas y los fondos sociales».
Baldrich: Bueno, cambiemos de tema.
R. Saá: Sí, por favor, porque cada vez que andan con problemas nos critican a nosotros cuando lo que deberíamos preguntar es cómo gasta la Nación.
Cuando se terminaron los sándwiches, volvió Cavallo con más preocupación por el crecimiento del riesgo-país y la baja de los títulos argentinos: «Mañana voy a hablar para explicar todo y van a ver cómo los mercados se normalizan», fue la frase que usó para tranquilizar a los presentes.
Sobre el reclamo provincial, admitió: «Las provincias tienen razón en lo que piden y les voy a dar la plata cuando se normalicen. Además les va a bajar el costo del dinero porque estamos tomando plata con garantía de coparticipación. Va a bajar el costo del dinero a la mitad inmediatamente.Y se termina la incertidumbre. Somos unos tontos en la Argentina: estamos pagando caro y podemos ahora pagar más barato».
Buscó halagar al grupo federal con más zalemas: «Me cansé de sacarme fotos con gobernadores que no tienen diputados» (delicado, no mencionó a ninguno de los mandatarios estrella ausentes).
El jujeño Fellner agregó una perspectiva: «Ustedes se preocupan porque lo que dice Menem de que hay que comprar dólares sale por la CNN. Pero si demoran los pagos, también en la CNN salen cuando se corta una ruta o se quema una Casa de Gobierno. No sea que después sea tarde». Maza, escuchado el nombre mágico, pidió la palabra: « A propósito de Menem, les quiero pedir al gobierno nacional que no salgan a perseguir gente».
Cavallo: No tenemos intención de pelearnos con nadie. Lo de Menem sobre la dolarización no hace bien, pero tampoco nadie puede hacer mucho para calmar el mercado, concedió.
Romero: Si, éste no es el tema que hemos venido a hablar hoy.
Uno de los gobernadores aprovechó un silencio para recordarle a Cavallo que les debían un reintegro de IVA de cuando era ministro de Menem. Liendo no tuvo otra ocurrencia que responder con una sonrisa y lo paró Rodríguez Saá: « Esa retención era provisoria y todos lo sabemos. Me hacen calentar. Cumplan las leyes, por favor».
Rovira: Sí, por favor, mi provincia no tiene acceso a la reprogramación de deudas y eso nos hace mucho daño.
Cavallo: Sé que los pactos son para cumplirse. Voy a pagar las deudas, pero ahora no tengo dinero. Me piden el Fondo Fiduciario pero sepan que lo heredé directamente vacío, sin dinero, y tengo que salir a buscar dinero a 20%.
La reunión terminó con un arbitraje de datos sobre el cierre de los mercados, es decir con todos conmovidos. Entusiasmado, Cavallo los recorrió con la mirada y les dijo: «Ahora me voy a estudiar lo que está pasando y les explico después todo en una conferencia de prensa. Ya hice la gira por el exterior, ahora me voy a ocupar de los mercados desde acá».




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