Ante semana difícil, O'Neill buscó calmar a Wall Street
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Las apariciones públicas del funcionario coincidieron con la revelación de nuevos informes comprometedores para el poderoso vicepresidente Dick Cheney, a quien se acusa de malos manejos contables y de utilización de su influencia en beneficio de la empresa proveedora de infraestructura petrolera Halliburton, que presidió entre 1995 y 2000. A partir de las investigaciones de las autoridades regulatorias, las acciones de la empresa se desplomaron a un tercio de su valor.
Además de los inversores, el mensaje lanzado ayer por O'Neill tuvo como destinatario al Senado, que esta semana debe votar sobre la auto-ridad comercial para la Casa Blanca (ver aparte) y la creación del Departamento de Seguridad Nacional, dos elementos que, según el Tesoro, apuntalarán el crecimiento estadounidense.
«La seguridad del territorio es parte de nuestra seguridad económica», señaló O'Neill sobre el proyecto de creación de un nuevo macrodepartamento de Seguridad Nacional, sobre el que la Casa Blanca y el Senado mantienen diferencias en relación con los derechos laborales de los futuros 170.000 trabajadores.
• Trabajo
Acerca del fast-track (TPA), el secretario del Tesoro insistió en que «ayudará a crear más trabajos para los estadounidenses mediante la apertura de otros mercados en el mundo para nuestros bienes y servicios».
La Cámara alta tiene pendientes el debate y la votación de esos dos proyectos, los que se producirán esta semana.
La Casa Blanca confía en la aprobación de la TPA, pero podría vetar el proyecto del Senado sobre el Departamento de Seguridad Nacional si ofrece a sus trabajadores las mismas garantías que al resto de los empleados federales. El presidente George W. Bush quiere que los responsables de ese Departamento tengan más flexibilidad para poder contratar y despedir a sus empleados.
La aparición de O'Neill ayer en varios programas de debates respondió a la nueva estrategia del gobierno que, tras ser criticado por su falta de respuesta a la inestabilidad de los mercados, ha tratado de recuperar la iniciativa en el aspecto económico. A petición del presidente, el secretario del Tesoro retrasó el miércoles su próximo viaje a América latina, que ahora se producirá entre el 5 y el 7 de agosto, y se enfrascó en una cargada agenda de entrevistas con legisladores e inversores.
De nuevo, el secretario del Tesoro negó ayer que vaya a dimitir, como le han pedido destacados representantes demócratas, entre ellos el ex vicepresidente Al Gore, que ha reclamado la renuncia de todo el equipo económico de Bush.




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