El ministro Roberto Lavagna esperará la asunción de Néstor Kirchner, para anunciar el proyecto de reforma impositiva sobre el cual viene trabajando con estricta reserva su equipo técnico. Ya hay un primer borrador terminado, que si bien aún se están ultimando detalles, será presentado también ante el Fondo Monetario.
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Ayer desde el Ministerio de Economía fuentes muy cercanas al ministro confirmaron este dato, aunque aclararon que todavía no está fijada la fecha en que se acercará el proyecto al organismo. La propuesta de Lavagna, en líneas generales, es la siguiente: reducir impuestos para incentivar el consumo y consolidar la reactivación y financiar esa rebaja con el combate a la evasión y la eliminación de algunas exenciones que según explicaron ayer a este diario, «hoy sobran en la economía».
Entre los impuestos a reducir se encuentra el IVA. La propuesta es reducir gradual-mente la alícuota en la medida que la economía crece. Desde la AFIP estiman que por cada punto que se reduce el IVA se pierden unos $ 1.100 millones de recaudación y por ello proponen ir gradualmente. En cambio, hasta anoche se analizaba en detalle qué exenciones se podrían eliminar y se revisaban las reducciones en las tasas abonadas por IVA que gozan algunos bienes y servicios en este tributo. En ambas partidas (exenciones y reducciones de tasas) el Estado gastó el año pasado 3.148 millones de pesos de los cuales 1.362 millones de pesos corresponden a exenciones y 1.728 millones de pesos a tasas reducidas. Hasta ahora no había coincidencia plena sobre este tema. Es que hay bienes como medicamentos, frutas, verduras, pan, leche, agua que o están exentos o tienen tasas reducidas y si bien eso le implicó un costo tributario de 725 millones de pesos al Estado en 2002, nadie aprueba una modificación, porque impactaría inmediatamente en los precios.
También se estudia ir anulando el efecto del impuesto al cheque, aunque sin eliminarlo. A cambio se iría tomando a cuenta de otros tributos. Sin embargo según los cálculos oficiales eso solo se podría ir realizando paulatinamente ya que el costo de esa medida sería muy alto (unos $ 6.000 millones anuales aproximadamente).
Uno de los puntos en discusión aquí es que algunos de los técnicos que trabajan en este documento aseguran que si se elimina el impuesto al cheque crece automáticamente la recaudación de IVA. Ya desde hace tiempo desde el Ministerio de Economía hay quienes sostienen que el IVA cayó mucho más de lo que se redujo la actividad económica el último año porque parte de su recaudación se la llevó el impuesto al cheque. El plan Lavagna cierra en principio con dos fuentes de ingresos: el combate a la evasión y la eliminación de algunas exenciones. Entre estas últimas están en primer lugar las exenciones del pago de ganancias a las rentas financieras. El año pasado el Estado se perdió de recaudar casi $ 900 millones por no gravar este rubro. Por la exención que gozan la ganancia de intereses de títulos públicos se perdieron $ 578 millones, en tanto por no gravar intereses por depósitos a plazo y por tenencias de Obligaciones Negociables, se perdieron unos $ 266 millones. Hay otras exenciones que están en la mira del gobierno. Igualmente el gobierno especula con terminar de afilar los detalles del proyecto a lo largo del año, para comenzar a aplicarse a partir del presupuesto de 2004.
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